Vinieron del espacio, la incursión de Bradbury en la edad de oro

Venidos del espacio

En 1953, la Universal lanzó a los cines It Came From Outer Space (Venidos/vinieron del espacio). La productora quería subirse al carro de la recién inaugurada edad de oro en la ciencia ficción más clásica, que ya había visto títulos tan apasionantes como Ultimátum a la tierra. Por ello, encargó a Ray Bradbury que escribiera una adaptación de un cuento corto para que luego Harry Essex y Jack Arnold, a la postre director del film, le dieran los retoques definitivos.

Venidos del espacio mantiene, a día de hoy, un planteamiento escrito rotundo y sigue resultando una delicia. En plena guerra fría, el afamado escritor prefirió saltarse el tópico del enfrentamiento y trazó una notable alegoría sobre la paranoia reinante en su entorno y las desastrosas consecuencias que podría tener. Mientras el cine se enfrenta al clima de delación y sospecha propiciado por el Mccarthismo, Bradbury, como otros escritores de ciencia ficción, aprovechaban las películas del género para atacar esa mentalidad.

ATENCIÓN: PUEDE HABER SPOILERS

Sin embargo, y esto es lo sorprendente, la decisión final del argumento de la película fue del estudio. Bradbury les había entregado dos tramas, una con extraterrestres buenos y otra con malos, y la propia Universal decidió quedarse con la primera. Todo un acierto al que, además, contribuiría el equipo técnico para hacer maravillas con un presupuesto más bien escaso. Gracias a ellos, Venidos del espacio mantiene hoy su vigencia, pese a que el paso de los años haya hecho envejecer sus aspectos técnicos,

El presupuesto fue de 750.000 dólares, escaso para lo que era la Universal. Al ser una película de género, el estudio prefirió contratar a actores de serie B y a un director novato, Jack Arnold, que se reveló como un ingenioso artesano. De hecho, de Arnold fue la idea de que a los extraterrestres no se les viera en toda la película, toda una audacia en aquel momento, que obligaba al espectador a rellenar la elipsis con sus propios miedos. Sin embargo, en un último momento, los productores del film obligaron a Arnold a mostrar a los invasores, cuyas apariciones restan fuerza al film y con el paso de los años tienen un aspecto cómico. Sin ellas, Venidos del espacio se movería aún hoy en el limite de la ciencia ficción y el terror.

De otro aspecto provocado por la falta de dinero, Arnold y su equipo lograron sacar oro y, de hecho, crearon escuela. Ante la imposibilidad de rodar en una gran ciudad, venidos del espacio se ambientó en un pequeño pueblo del desierto. La decisión provoca algunos de los más bellos momentos del filme, con esa atmósfera de western de serie b que crea el silbido del viento, la polvareda, el desierto y los matojos. A ello contribuyó también la formación de Arnold como documentalista (nada más y nada menos que con el gran maestro del género, Flaherty), que dio al film una excelente fotografía en blanco y negro donde lo real y lo imaginado se entrelazan.

En varias escenas, el paisaje es tan intimidatorio o más que la propia invasión alienígena. Venidos del espacio fue la primera película en optar por un ambiente así y, desde entonces, muchas otras se apoyaron en pueblos muy similares para dar vida a sus guiones.

No es lo único en lo que la película de la Universal es precursora. El hecho de que los invasores tomen forma de los propios habitantes del pueblo daría pie a todo un clásico como es La invasión de los ladrones de cuerpos (de la que, seguro, hablaremos en ZF en breve).

Con unos actores baratos pero efectivos (de hecho, Barbara Rush ganó el Globo de Oro por el film) y un notable alegato contra la xenofobia, a Venidos del espacio sólo le pesa el diseño de sus extraterrestres. Por lo demás, es una gran película de ciencia ficción que te encantará a poco que tengas cierta afinidad con el género.

Vídeo | Youtube

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Roberto Jimenez @fancueva

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