Transcendence, el siguiente paso en la evolución humana

Transcendence

Johnny Depp es el Dr. Will Caster, un renombrado investigador de inteligencia artificial obsesionado con crear una máquina inteligente que combine la inteligencia colectiva de todo el conocimiento existente con todo el espectro de sentimientos humanos. Sus controvertidos experimentos le han hecho famoso, pero también le han convertido en el principal objetivo de los extremistas anti-tecnología que harán lo que sea necesario para impedir sus planes. Sin embargo, en sus esfuerzos por acabar con Will, se convierten sin quererlos en catalizadores en su propia transcendencia. Para su esposa Evelyn (Rebecca Hall) y su mejor amigo Max Waters (Paul Bettany), ambos compañeros de investigación, la cuestión ya no es si pueden hacerlo, sino si deben. Sus peores temores se cumplen cuando, tras transferir la consciencia de Will a la máquina, descubren que el ansia de conocimiento del científico ha evolucionado en una omnipresente ansia de poder que claramente serán incapaces de detener.

El director de fotografía Wally Pfister, mano derecha de Christopher Nolan desde Memento (y también en las impresionantes Origen y El caballero oscuro), se estrena este año como director con Transcendence, una película que no solo parte de una premisa interesante sino que además, logra poner a Johnny Deep delante de las cámaras sin diez quilos de maquillaje y un vestuario ridículo. Solo por eso ya merece la pena ir a verla, pero ver que repiten muchos de los habituales de Nolan también ayuda.

Aún no tenemos fecha para su estreno en España pero en Estados Unidos llegará a las salas el próximo 18 de abril así que crucemos los dedos para que no se demore demasiado.

Transcendence

Sitio oficial Transcendence

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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