‘Torchwood: Miracle Day’ y el debate de la vida perpetua

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Es muy curioso cómo todos esperábamos la cuarta temporada de ‘Torchwood’ como agua de mayo. Tras dos temporadas en la que el spin-off de ‘Doctor Who‘ se nos presentaba como un “procedimental de ciencia ficción” (por llamarlo de alguna manera) y una brillante tercera temporada que ponía todo en el asador con un único caso a lo largo de sus cinco episodios creo que todos esperábamos mucho de ‘Torchwood: Miracle Day‘, la temporada coproducida por BBC y Starz y estrenada recientemente por esta última. Cuestión de expectativas, supongo.

Ha pasado un tiempo desde ‘Torchwood: Children of Earth’ y no hay ni rastro del Instituto Torchwood. El paradero de Jack es desconocido mientras que Gwen y Rhys viven tranquilitos apartados de la civilización en una pequeña casita donde cuidan a su hija. El mismo día que la palabra Torchwood empieza a rondar por los ordenadores de todo departamento del Gobierno de EEUU incluyendo la CIA, ocurre el Día del Milagro: nadie muere, la muerte ya no existe con todo lo que ello implica. Y no quiero adelantar más porque es casi mejor que descubráis lo que va pasando vosotros mismos.

La verdad es que una vez superada la fase “no es Children of Earth” uno se da cuenta de que está siendo una buena temporada. Una vuelta a los orígenes como comentó Marina que coge lo mejor del modo de hacer series de ambos mundos: Estados Unidos y Reino Unido. Del primero coge los medios y del segundo el tono de la historia y lo que plantea. Del guión no hablo porque se nota un poco de choque cultural y ante la duda se tiene en mente que está hecho para un público americano y hay cosas que se las dan algo masticaditas (especialmente sonrojante el tema del triangulito en ciertas escenas en las que descubren obviedades como con cierta política del último episodio).

Los debates de ‘Torchwood’

Sin embargo lo que quiero destacar aquí es lo que más me está gustando de esta temporada de ‘Torchwood’ y es que es la que más debates plantea. Otras series y películas hubieran cogido el argumento y hubieran planteado una historia lineal en la que los personajes fuesen al punto a, descubriesen pista, los malos les siguen, lucha, lucha, se destapa el pastel y para casa. Es triste pero es así en probablemente el 80-90% de los casos, y el la probabilidad de caer en esa dinámica es demasiada alta.

Pero Russel T. Davies y Jane Espenson (BSG, Caprica) lo tenían claro: evidentemente iba a haber de eso pero además querían abrir el debate ¿qué pasaría en el mundo si de repente la muerte ya no existe? ¿existe el asesinato? ¿y el intento de? ¿abortos? ¿derecho a muerte digna? ¿cómo afecta esto al sistema sanitario? ¿y los enfermos crónicos, los ancianos, los invalidos, los dependientes? ¿recibirán cuidado siempre?… estos son solo algunas de las preguntas que los responsables de la serie lanzan al aire, algunas las irán desarrollando (como, de momento, las tres últimas) mientras que otras las presentan en alguna escena para que nosotros, como espectadores, cojamos el guante.

Y la verdad es que hoy en día acostumbrado a series tanto de ciencia ficción como de otros géneros que venden moralina de mercadillo encontrarte con una serie que te hace reflexionar sobre temas serios, hipotéticos en mayor o menor medida, pero serios al fin y al cabo es algo verdaderamente refrescante. Una muestra más de que la ciencia ficción no solo depende de grandes gadgets y batallas estelares si no que hay mucho más. Señores, en esta temporada ‘Torchwood’ ha abrazado de pleno la ciencia ficción más social, y nos presenta los primerísimos pasos de una distopía, veamos en qué acaba esto.

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Albertini @Albertini

Cómics, libros y televisión es de lo único que practico diariamente. Si el tiempo me deja, de eso me gusta hablar en todos los sitios donde les convenza de que tengo criterio cuando en realidad no.

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