‘Tiburón 3D: La Presa’ no es terror, es humor absurdo

Tiburón 3D: La Presa

El cine de terror adolescente no me llama la atención. Zombis, vampiros no resplandecientes, hombres lobo y similares sí son deseables, por supuesto, pero “oh, voy a masacrarte porque YO tenía que ser la reina del instituto” suele derivar en insulto a lo que se considera cine, o incluso a lo que se considera terror. ‘Tiburón 3D: La Presa’ está tan alejado del terror que es un insulto al cine, al terror y hasta a la comedia.

Esta cinta se aprovecha vilmente del tirón de estas criaturas, hasta el punto de que alguno llegará al cine pensando que es una secuela/remake de la mítica ‘Tiburón’ (gracias al ardid de la distribuidora al no usar el título original ‘Shark Night’).

Como película es un desatino de proporciones difíciles de medir, y eso que entré en la sala sin esperar mucho (más bien nada), tan sólo algún repullo, algo que al menos me hiciera saltar del sillón. Mentiría si dijera que no salté… La primera vez nada tuvo que ver con tiburones, sino con un palo mágico capaz de hacer explotar cosas.

Seguí saltando del sillón. La segunda y siguientes fue de la risa. Algo que no sólo me pasó a mi, puesto que la sala entera se puso a reír de forma descontrolada, y a aplaudir mientras se escuchaban gritos del tipo “¡oh, dios, qué pésima!” y hasta un “por favor, disparadme o algo”.

Tiburón 3D: La Presa
No vas a ver más carne que esta, en sentido literal y metafórico

Sí, las criaturas no están mal hechas (oh, espoiler, hay más de una criatura, ni siquiera siento haber adelantado eso). Qué menos se puede pedir a una película de este tipo. Pero no se les saca partido. No hay tensión, porque es tan obvio lo que va a pasar que cuando sucede no asusta. Lo que sorprende, por inesperado y ridículo, son las reacciones de los personajes. El maquillaje fue lo que desató las primeras carcajadas.

Porque si a un tipo le arrancan un brazo, lo menos que esperas es que no se note que lo tiene escondido debajo de la camiseta. Sí, lo que estoy diciendo es completamente cierto y compartido por el resto de la sala, que no estaba precisamente vacía. Aunque hubo momentos vergüenza ajena desde la primera escena (como el empollón gafapasta sin éxito con las chicas, pero con los pectorales de Clark Kent), ese fue el punto donde se desató el descojone, animado por saber que no eras tú, que el resto de la sala también pensaba que aquello era absurdo.

Tiburón 3D: La Presa
De verdad que sólo me queda un brazo

No faltan los personajes arquetípicos, claro. La rubita. La morenita rebelde. La latina voluptuosa. El chulito ligón. El deportista con pinta de matón pero gran corazón. El pringado uno. El pringado dos (el que después tiene abdominales marcados). Te entretienes diciendo “ahora le toca morir a…”

Para colmo de males, la premisa de la cinta es tan ridícula como el anuncio de la batamanta, con tan poca base que necesitaría contrafuertes del tamaño de las gónadas de Papandreu para no derrumbarse. Para no reventar mucho (si queréis cuento más en los comentarios), todo se justifica con las abultadas audiencias de los documentales sobre fauna marina en televisión. Mientras vosotros descargábais como locos los últimos capítulos de ‘Lost’ cada semana, el resto de la humanidad buscaba desesperada la siguiente entrega de ‘Tiburones por el Mundo’.

Tiburón 3D: La Presa
Corrijo, esta es toda la carne que vas a ver

Se me olvidaba… todo sucede EN UN LAGO. “No hay tiburones en los lagos”, “abren las compuertas cuando hay inundaciones”. Pues vale. Creo que no se le puede pedir más a un director que de lo único que presume es de ser el responsable de ‘The Final Destination’.

‘Tiburón 3D’ sólo es recomendable si queréis echar unas risas. Y por echar unas risas me refiero a convencer a algún incauto de que es buena, o de que es la versión en 3D de ‘Tiburón’, ponérsela y grabar sus reacciones y los insultos que os dirija. La risión.

Review de Tiburón 3D: Canina, desastre absoluto En cuanto a la banda sonora, es mala del tipo “somos los que regrabamos los discos de Green Day para que los pongan en los ascensores o en los anuncios de TV sin pagar derechos”. Tampoco hay sexplotation para atraer al personal con bazingas en 3D, ni siquiera eso, tan sólo bikinis e insinuaciones.

Ah, las estrellitas post-apocalípticas son gratuitas, pero mira tú por donde no nos quedaba ninguna. ¡Canina!

Etiquetas

Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

Compartir este Artículo en