‘Teen Titans Go! La película’, alocada frikada

Comenzar esta entrada volviendo a incidir sobre las típicas argumentaciones que ya estamos hartos de leer acerca de lo muy erróneo de los planteamientos que, hasta ahora, han rodeado a todas las producciones cinematográficas del Universo DC desde que este se propusiera hacer un amago de maniobra a lo Marvel; sería tan, pero tan fácil que, seamos francos, resulta imposible no sucumbir, aunque sea sólo un poco, a la tentación de hacerlo…así que, allá vamos: desorientado y sin rumbo, lo que hasta ahora nos ha ofrecido Warner con sus cintas de imagen real ha sido tan insulso, tan poco agraciado, tan lleno de errores de bulto y decisiones desafortunadas que uno se plantea si todo lo que se ha ido hilvanando ha sido fruto de una ausencia absoluta de planificación o es la carencia de una mano férrea a lo Kevin Feige lo que ha hecho mella en los cuatro títulos que han llegado a la gran pantalla.

A la espera de saber cómo funcionará a finales de año ‘Aquaman’ (id, James Wan, 2018), es en la alternativa animada de los personajes de la editorial donde ya habíamos hallado pleno solaz con la maravillosa ‘LEGO Batman: la película’ (‘The LEGO Batman Movie’, Chris McKay, 2017) y donde, en menor medida, volvemos a encontrarlo con esta alocada y simpática propuesta que es ‘Teen Titans Go! La película’ (‘Teen Titans Go! To the Movies’, Aaron Horvath, Peter Rida Michail, 2018), todo un festival de frikismo constante que, sin embargo, funciona en términos meramente efectivos si acotamos nuestras apreciaciones a lo que la historia se refiere.

Y es que, en dichos términos, ‘Teen Titans Go! La película’ no podría ser más arquetípica y tener un argumento más trillado y predecible. No valen aquí, al hilo de la sencillez de su discurrir, esgrimir reflexiones laterales como que es una película para críos —algo que desdicen por completos todos los adornos que trufan el metraje, puestos ahí para deleite de los papás— o, peor aún, que es una cinta de “dibujitos”, lo que supondría caer en la ya agotada disquisición de que el cine de animación es coto exclusivo de caza de los infantes de la casa.

No. Ninguno de esos dos argumentos ostenta la validez suficiente para justificar que ‘Teen Titans Go!’ carezca de sorpresas en el avance de su historia y que ésta, montada sobre dos pilares muy habituales del género de superhéroes —el plan del villano de dominar el mundo, la voluntad del ad latere de un héroe de renombre de salir de la sombra que éste proyecta—, se hubiera quedado a mucha distancia de ofrecer un pasatiempo tan sumamente entretenido como el que nos propone de no haberse arropado de toda esa miriada de pequeños detalles que la convierten en un vehículo de constantes alusiones al mundo friki.

Sin cortarse ni un pelo, y arremetiendo de manera más que autoconsciente contra sí mismos cuando así es necesario —hay un par de chistes, incluídos en el trailer, que ya dicen todo acerca del humor socarrón que gasta el filme—, los responsables de ‘Teen Titans Go!’ utilizan el McGuffin del guión, el ansia de Robin por protagonizar una película de superhéroes, para convertir a todo el entramado en un vehículo metareferencial cargado de referencias mil que, lejos de limitarse al Universo DC —atención a un hilarante y muy inesperado cameo— le tiran los tejos a todo lo que se les pone por delante, siendo el instante ‘Regreso al futuro’ el más claro y brillante ejemplo de ello.

El problema es que ambos frentes de la producción, el referencial y el original, no terminan de maridar en condiciones, y es imposible no sentir durante el transcurso del ajustado metraje —la proyección se pasa en un suspiro— que, al contrario que ‘LEGO Batman: la película’ —que tampoco era un alarde extremo de originalidad en la historia, cuidado— se haya cuidado intentar dotar de compacidad a 87 minutos que, no obstante, y dada su frescura y falta de pretensiones, le da sopas con honda a cualquiera de los cuatro títulos de imagen real que hasta el día de hoy, conforman el deslavazado e inane Universo Cinematográfico DC.

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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5 Comentarios

  1. La serie ya de por sí es bastante peculiar y aparte de entretener a niños aborda temas muy pero que muy adultos. Este verano, sin ir más lejos, vi seguidos un capítulo sobre la economía colaborativa (muy crítico con ella) y sobre los problemas personales de desarrollar tu vocación en el mundo profesional supercapitalista. Y su megagrande y autorreferente capítulo 200 (se titulaba así o algo parecido) era una frikada similar a la peli por lo que decís.

    Así que me alegro de que lo hayan hecho bien. No es mi serie favorita de “dibujitos”, actualmente (Polar dice que su serie es mejor) pero hay que reconocer su mérito.

    • Yo de la serie he visto sólo cosas sueltas, insuficientes para dejar una clara impresión de los derroteros por los que se mueve. Tampoco es que ahora, vista la peli, me hayan entrado ganas de ponerme a revisarla…

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