Street Fighter, ¿la leyenda?, no, el bodrio

Esta no es Chun-Li

Quizás debido al eclipse de decepción que presumiblemente (aunque más bien seguramente) va a suponer Dragonball Evolution, la segunda incursión de la saga Street Fighter en el cine de imagen real, tras aquel ejercicio de mal gusto cinematográfico que fue la película protagonizada por Jean Claude Van-Damme, ha pasado relativamente desapercibida, principalmente debido a las pocas expectativas que el público tenía sobre esta ‘Street Fighter, la leyenda’.

Pero siendo justos, hay que reconocer el gran mérito de esta nueva película “basada” (las comillas las explicaré después) al conseguir que la primera película parezca hasta buena en comparación. Y es que ‘Street Fighter, la leyenda’ es uno de los mayores bodrios que se pueden ver en el cine actualmente y pasará a la triste historia de las películas sin sentido e infumables.

Lo de “basada” lo digo porque literalmente Justin Marks, encargado de escribir el guión adaptando la trama del videojuego de Capcom, ha hecho una cagada tan grande que es digno de que se le expulse del gremio de guionistas y se dedique lo que le queda de vida a otra cosa más útil para la sociedad.

‘Street Fighter, la leyenda’, cuyo subtítulo original es ‘La leyenda de Chun-Li’, está centrado en la mítica y carismática luchadora china, mito erótico durante muchos años para muchos de los jugones que empezaron su andadura con los videojuegos en los 80 y los 90. Como todos aquellos que jugamos a Street Fighter II sabremos, los motivos que llevaron a Chun-Li a participar en aquel memorable torneo fue el asesinato de su padre por parte del no menos memorable Mr. Bison M. Bison, uno de los mejores villanos del mundo videojueguil. En ‘Street Fighter, la leyenda’ cambian el asesinato por el secuestro, no sé si por infantilizar la trama o por intentar justificar la relación paterno-filial que tan torpe e inútilmente se muestra en la película.

Street Fighter

Aparte de Chun-Li, del videojuego original se han rescatado a un pequeño puñado de personajes más. Estos son el mencionado Bison, el boxeador Balrog, el español Vega, Gen y Charlie Nash, los visualizáis, ¿no?. Vale pues borrad esa visión de vuestra cabeza porque aquí se los han pasado por el forro y han hecho lo que les ha venido en gana con ellos.

Empezando por la propia Chun-Li, encarnada por una triste e incompetente Kristin Kreuk (Smallville) que lo único que hace es molestar y generar un cero por ciento de carisma hacia su persona. Lo de Bison (Neal McDonough) clama al cielo. Ha pasado de ser uno de los luchadores más poderosos del mundo a un villano de opereta que deja como interpretación memorable la realizada por Raúl Julia en la anterior película (y mira que era mala). Aparte hay que destacar para mal del cambio de rol de Bison y su organización, Shadaloo, dentro del universo de Street Fighter, dejando al villano en el papel de especulador urbanístico (los malos del siglo veintiuno) y Shadaloo en una corporación de la cual se repite constantemente que es muy mala sin que te digan que han hecho. A eso se le llama no trabajar ni un mínimo el guión, señoras y señores.

Balrog se podría decir que es el personaje más fiel al original, más que nada porque Michael Clarke Duncan (que cada vez está cayendo más bajo) es negro y mide 2 metros. A partir de ahí las similitudes con el torpe boxeador del videojuego con pura coincidencia. Lo de Vega (Taboo, miembro de los Black Eye Peas, lo que hay que ver) es de chiste. Un personaje que se presenta como el mayor peligro (aparte de Bison) que debe afrontar Chun-Li, no puede durar 2 minutos en combate contra su némesis. Aparte de la clásica tara de identificar personajes españoles con sudamericanos (nada en contra de ellos, que conste, pero físicamente no nos parecemos mucho), para el papel que cumple se lo podrían haber ahorrado.

Gen (Robin Shou, quien hizo de Liu Kang en la adaptación de Mortal Kombat) se lleva el premio al personaje peor adaptado de la corta historia entre los videojuegos y el cine. Empezando porque físicamente tiene unos cuarenta años menos y siguiendo porque por si solo es patético ver a una copia barata de Yoda y del cliché del maestro que escupe dogmas filosóficos sin ton ni son y sin ningún tipo de coherencia. Charlie Nash, encarnado por Chris Klein (otro cuya carrera se ha ido a pique), tampoco se queda atrás, pasando de ser un dedicado militar a un chulo de playa que deseas que muera desde la primera escena en la que aparece.

Es Bison, aunque no lo parezca

Del desarrollo del guión mejor no hay que hablar. Bueno, en realidad sí. Hay que ponerlo como ejemplo de cómo no hay que desarrollar una trama. Ignorar los hechos acontecidos hasta el momento, sacar escenas de la chistera y, lo peor, crear situaciones sin sentido y no justificarlas de alguna manera son la tónica predominante en ‘Street Fighter, la leyenda’. Lo dicho anteriormente, que le corten las manos a Justin Marks y ya de paso a Andrzej Bartkowiak (Doom, Romeo debe Morir) incompetente director detrás de este soberano bodrio.

¿Y que pasa con la acción? Afortunadamente las peleas están decentemente montadas. Ya clamaría al cielo que en una película basada en un juego de lucha las peleas fueran malas. Pero atención a los efectos especiales patrocinados por Photoshop. En serio, para mostrar unos efectos especiales tan cutres, mejor no hacer nada, o en su defecto quitar a esta película del circuito de salas de cine y directamente mandarla al DVD a ver si algún incauto pica.

Street Fighter, la leyendaEn resumen, ‘Street Fighter, la leyenda’ es patética a más no poder, aburrida, cutre y en definitiva una de las peores películas que he podido ver en una sala de cine. Sólo hay una manera de ver esta película sin sentirnos culpables por haber pagado el precio de la entrada, tomársela como una comedia y reírse a carcajadas de todas sus meteduras de pata. Pensad que cada vez que venden una entrada, los productores se están riendo de vosotros.

En Zona Fandom | Street Fighter: The Legend Of Chun Li. Teaser poster y galería de fotos

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Roberto Pastor @Roberto_Pastor

Hijo de Dragon Ball, consumidor de manga y anime junto a otros instrumentos de diversión como el cine y los videojuegos. La treintena me ha traído más sensatez pero no menos diversión, o al menos eso es lo que quiero pensar. Geográficamente me sitúo en San Vicente del Raspeig (Alicante).

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