Star Wars turco, la película más bizarra del universo jamás montada

Todo el mundo sabe que existen tres categorías para clasificar las películas: las buenas, las malas, y las que son tan, tan malas que no solo terminan siendo buenas sino además legendarias. Este es el caso de Dünyayi kurtaran adam (El hombre que salva a la Tierra), una película de ciencia ficción de 1982 que pasará a los anales de la historia como el Star Wars turco por su increíble maestría a la hora de reutilizar muchas de las escenas de efectos especiales de la saga de George Lucas junto a unas escenas de artes marciales dignas de los Power Rangers gloriosamente aderezadas con la banda sonora de Indiana Jones y Battlestar Galactica (entre otros).

La película es una auténtica locura pero tenéis que verla. Si queréis, podéis evitar los títulos iniciales con su terrorífica canción bucle saltando directamente al minuto 1:56, donde conoceréis la trágica historia de como llegamos a cargamos el planeta Tierra por culpa de las armas nucleares (aka Estrella de la Muerte) y de la nueva amenaza que se cierne sobre nosotros. Pero lo bueno comienza sobre el minuto 4:20, que es cuando conocemos a los dos “jóvenes” pilotos turcos que tendrán que luchar para salvarnos de la destrucción, unas veces montados sobre sus cazas X-Wing/Tie Fighter/Halcón Milenario (no está claro) y otras a puñetazo limpio (Chuck Norris estaría orgulloso).

Pero no penséis que esto es una caso aislado, no. El cine turco nos ha dejado otras perlas como el Star Trek turco (lo vais a FLIPAR con el teletransporte) o el Rambo turco (atentos al Bazooka), muchas de ellas dirigidas por un mismo genio: Çetin Inanç. Rezaré para que conservéis vuestra cordura después de esto.

Vídeo | Dünyayi kurtaran adam (Turkish Star Wars)
¡Gracias a Francis por el descubrimiento!

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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