Señales del Futuro, lo nuevo de Álex Proyas pronto en nuestras pantallas

En 1959, durante la inauguración de un nuevo colegio de primaria, un grupo de alumnos dibujan cómo creen que será el futuro para guardarlos en una cápsula del tiempo. Los niños dibujan alegremente pero Lucinda, una misteriosa niña, llena su hoja de hileras de números aparentemente inconexos, que según ella le susurran personas que nadie más puede ver. Cincuenta años después, la cápsula es desenterrada y la extraña nota de Lucinda llega a manos de Caleb (Chandler Canterbury), el hijo de John Koestler (Nicolas Cage), un profesor de astronomía viudo. John descubre que detrás de los números se esconden una serie de terribles predicciones, algunas ya acontecidas, que culminan con el mismísimo fin del mundo y que lo colocan a él y a su hijo en el ojo de un huracán de sucesos que tratará de impedir.

Señales del Futuro (Knowing) es el último trabajo del idolatrado Álex Proyas, director de la extraordinaria Dark City (junto a Ghost in the Shell, una de las películas con la que los hermanos Wachowski jamás saldarán su deuda inspiracional por Matrix), El Cuervo (Brandom Lee, descanse en paz) y la para algunos fallida adaptación de la novela de Isaac Asimov Yo, Robot. La película es un thriller con ciertos toques de ciencia ficción, un campo en el que Proyas se mueve con tanta soltura como para atreverse también con el guión, adaptando una idea original de Ryne Douglas Pearson (autor de Simple Simon, la novela en la que se basa Mercury Rising).

El estreno en España está previsto para el 8 de abril así que ya queda poco para descubrir si Proyas ha vuelto o no por la puerta grande. Mientras tanto, ¿qué meteríais vosotros en una cápsula del tiempo?

Sitio oficial | Señales del Futuro

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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