‘Raging Phoenix’, Muay thai y breakdance al servicio de las galletas

Cuando pensábamos que lo habíamos visto todo en artes marciales gracias a Ong-Bak (cuya segunda parte con Tony Jaa liándola parda junto a un montón de elefantes se estrena en España el próximo 21 de Agosto) llega Jija Deu Suay Du (Raging Phoenix) y nos deja alucinando en más de un sentido con su combinación de Muay Thai y breakdance con la joven Jija «JeeJa» Yanin (Chocolate) repartiendo leches como panes.

Estrenada el mes pasado en los cines tailandeses, Raging Phoenix está dirigida, co-escrita y co-editada por Rashane Limtrakul, quien debutó en 1995 con Romantic Blue mostrando sus dotes para los ángulos de cámara y encuadres fuera de lo común. Desconocemos lo que le ha mantenido alejado de la dirección estos 14 años pero parece que volvió a picarle el gusanillo tras trabajar como editor de Chocolate y conocer a su protagonista, Jija Yanin, toda una revelación de las artes marciales.

La historia de la película no importa demasiado, el clásico paseo por los bajos fondos con un intento de secuestro y un romance de por medio, sino sus escenas de artes marciales. En ella, Yanin está acompañada por los hermanos Kee, un grupo de B-Boy (Break Dance) y artes marciales, permitiéndonos asistir a un espectáculo donde, por suerte, todo esta perfectamente claro, enfocado y encuadrado (espero que los directores estadounidenses empiecen a tomar nota un día de esto para acabar con las películas de acción no-se-quien-le-pega-a-quien).

Vía | Topless Robot
Sitio oficial | Raging Phoenix

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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