‘Psychoville’ esplendidez bizarra

Psychoville

Si hay un término que nos guste usar mucho a los frikis es bizarro, si lo buscas en el diccionario de la RAE el significado que viene es el de «valiente, gallardo» pero sin embargo si la cogemos como un barbarismo (ya sea anglo o galo) la palabra adquiere otra dimensión, ya que viene a significar «extraño, raro». Sendos elementos son muy amigos del mundillo friki. Por eso he querido usar este término a la hora de definir ‘Psychoville’, puesto que le viene como anillo al dedo.

Pues ¿cómo podría definir de otro modo esta serie? Puede que no sea una serie con un género friki determinado, pero todo lo que es su argumento y su elenco de personajes está impregnado de un gran ingrediente bizarro. Para que nos entendamos si buscas una serie friki y/o bizarra me parece que esta es tu elección ideal.

Psychoville es protagonizada por un coleccionista de peluches ciego, un payaso manco, una comadrona que cree que su muñeco es su hijo, un joven obsesionado con la vida y obra de los asesinos en serie y un enano quien cree poseer poderes psíquicos. Este grupo, aparentemente sin relación alguna, recibe cada uno una carta manuscrita con el tenebroso texto «Sé lo que hiciste» poco a poco se va descubriendo que estos personajes estuvieron ingresados en Rivenhill, una institución psiquiátrica, donde ocurrió un incidente.

Así comienza esta maravillosa y corta comedia de BBC que la cadena inglesa ha emitido a comienzos de este verano y que, para mí, ha sido la revelación de este verano. La serie ha sido creada y coescrita por Reece Shearsmith y Steve Pemberton cómicos que ya nos trajeron hace unos años ‘The League of Gentlemen’ y es su originalidad y ese elemento bizarro el que me conquistó por completo.

La serie, para qué negarlo, comienza rara, no sabes muy bien a qué te estás enfrentando. Pero una vez que se van metiendo en la vida de los personajes la serie te resulta imprescindible. De hecho cuando vi el séptimo y último episodio, por el momento, me quedé con ganas de más sobre todo por cómo termina.

David y Maureen

Como os voy diciendo lo que de verdad hace grande a la serie son sus personajes. Por un lado tenemos a David Sowerbutts, un joven al que le faltan un par de primaveras obsesionado con los asesinos en serie que participa en un club de «Cluedo» en vivo. Tras un malentendido, y junto con su madre, comienzan una serie de asesinatos. Mr. Jelly, el payaso manco, que le tiene un gran rencor a su rival Mr. Jolly, que era el médico que no pudo salvar su mano y que aprendió de Jelly el oficio de payaso. Oskar Lomax es un millonario ciego que junto con Tealeaf, su ayudante emprende la búsqueda de la única pieza que le falta de su colección, Snappy el cocodrilo, esto le enfrentará a las siamesas Crabtree. Joy Aston es una comadrona que cuida con celo de su hijo Freddy, que no es más que su muñeco. Y Robert Greenspan, un enano que cree tener poderes psíquicos, actor de profesión que hizo sus pinitos en el cine porno y ahora trabaja en una adaptación teatral de Blancanieves y vive enamorado de la protagonista de la historia.

Puede que no tenga un guión muy elaborado, pero lo que sí que es cierto es que se nutre de clichés y homenajes del cine tanto clásico y moderno de terror y suspense. De hecho el cuarto episodio es todo un homenaje a la película de Alfred Hitchcock ‘La Soga’, y eso incluye el rodaje en plano-secuencia casi íntegro. Todo un alarde de genialidad por parte de los responsables de la serie.

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En definitiva, si quieres pasar un buen rato y eres de los que disfrutan con este tipo de series te la recomiendo fervientemente. Yo, desde luego, me lo he pasado como un enano con los gags y situaciones presentadas en esta serie. Y, además, me he quedado con ganas de más así que espero que BBC contrate otra temporada de esta serie, ya que el final quedó un poco en el aire.

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Albertini @Albertini

Cómics, libros y televisión es de lo único que practico diariamente. Si el tiempo me deja, de eso me gusta hablar en todos los sitios donde les convenza de que tengo criterio cuando en realidad no.

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