Primeras impresiones sobre la 2ª temporada de The Big Bang Theory

Bigbang

Cada semana cumplo con el rito de sumergirme en la red para visionar una nueva entrega de la estupenda serie The Big Bang Theory. Hasta la fecha se han emitido en EE.UU. los 8 primeros episodios de la segunda temporada, y gracias a a la labor de los fansuberos podemos disfrutarlos casi al tiempo que nuestros congéneres yanquis. Sin ánimo de spoilear el contenido de estos episodios, voy a comentar las impresiones que me han producido hasta ahora.

Para empezar, Sheldon se ha convertido prácticamente en el protagonista principal de la serie. Algo que no es de extrañar, teniendo en cuenta las enormes posiblidades cómicas que ofrece este personaje. En estos 8 episodios descubrimos nuevas reglas, manías y extravagancias de este joven científico de elevado coeficiente intelectual y nulas habilidades sociales. Sheldon sigue siendo terriblemente divertido, aunque corre el peligro de acabar más desgastado que el Neng. Espero que a medida que avance la temporada se equilibre su papel en la serie con el del resto de personajes.

Howard y Raj también cuentan con sus quince minutos de fama al convertirse en el eje sobre el que giran los argumentos de un par de episodios. En el caso de Raj, a excepción de unos cuantos puntazos, es un personaje poco interesante que apenas llega a la categoría de amigo gracioso del protagonista. Sin embargo, Howard y sus peculiares estratagemas para seducir mujeres lo llevan en ciertos momentos, como en el octavo episodio, a competir incluso con la supremacía de Sheldon.

El personaje que peor parado sale en estos episodios es Leonard. Una vez finiquitado el arco argumental de su relación con Penny y sus intentos por cortejarla, ha demostrado carecer casi por completo de interés. Hasta ahora era el puente que unía el universo friki de su grupo de amigos con el de Penny, pero una vez que ella se ha integrado entre ellos a pesar de sus diferencias, esta labor carece de importancia. De hecho, llega un momento en que Sheldon parece tener más relación con ella que Leonard.

Siguiendo con Penny, es destacable que los guionistas hayan logrado hacer de este personaje algo más que el reclamo sexual necesario para enganchar al público menos nerd. Poco a poco nos va dejando ver que no es una chica tan normal como parecía, e incluso se permite escarceos con el frikismo en el episodio La sublimación bárbara, en donde saca de sus casillas al mismísimo Sheldon.

De entre los personajes secundarios, la única que tiene cierta relevancia es Leslie Winkle, la científica que coquetea de vez en cuando con Leonard y que representa la némesis de Sheldon.

Si todo va según lo previsto, esta segunda temporada tendrá 22 episodios, en lugar de los 17 con los que se tuvo que contentar la primera a causa de la huelga de guionistas. Por ahora, yo sigo enganchado al máximo y no paro de descojonarme con sus extravagantes situaciones y sus ingeniosos diálogos. La trama sigue sin tener un hilo conductor ni demasiado peso en conjunto, especialmente tras el fin de la relación Penny-Leonard, pero no creo que a nadie le importe. Esta es una serie que triunfa por sus gags y por su hilaridad, y cualquier intento por salirse de esto carece de sentido.

Por último, quiero resaltar que no creo que The Big Bang Theory solo sea capaz de enganchar al público más friki o geek. Al igual que no hay que doctorarse en Físicas para reírse con los chistes de corte científico, tampoco es necesario haber tragado demasiada subcultura para captar las referencias que hacen los personajes. Lo importante es que tiene unos personajes bien definidos y un guión divertidísimo, y eso es algo que a cualquiera debería bastarle.

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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