‘Phineas y Ferb’, gran serie que deberías conocer

Phineas, Ferb y Candace

Puede que ya la conozcas, pero si no es así, ‘Phineas y Ferb’ es una gran serie fandomera que deberías conocer. Bajo la apariencia de una serie musical juvenil se oculta una gran obra cargada de referencias subculturales, a los cómics, a los clásicos de la ciencia ficción, y a las más conocidas películas de aventuras, acción y espionaje, todo decorado con buena música, humor absurdo y una colección de personajes geniales.

La línea argumental gira en torno a Phineas y Ferb, dos hermanastros de increíbles dotes para la ingeniería, imaginación, e infinita cuenta corriente, que en los largos días de verano se dedican a construir los más imposibles ingenios. Su hermana mayor, Candace, trata por todos los medios de exponer sus montajes a su madre, siempre sin éxito.

Pero hay una segunda línea argumental que se va entrecruzando. La familia tiene por mascota un ornitorrinco que, como todo el mundo sabe, no hacen gran cosa. Pero Perry el ornitorrinco es en realidad el Agente P, un espía-agente secreto que lucha contra el genio malvado Doctor Doofenschmirtz.

Es un James Bond verde, con pico y cola de castor, de imparable furia semi-acuática, que bizquea mientras hace de mascota, y despliega chulería y cacharritos tecnológicos en cuanto se calza su sombrero de agente.

Agente P

Aparentemente, como digo, parece una serie animada infantil. Pero cuando en el segundo episodio montan una playa en el jardín, hacen una competición de surf, y las puntuaciones son “diez elevado a la quinta, infinito, y el tercer juez se replantea la Teoría de la Relatividad de Einsteincomprendes que eso no está dirigido a un niño.

Personajes para enmarcar

‘Phineas y Ferb’ es una serie coral, con decenas de personajes de los que enamorarte. Junto a los dos genios están la semi-neurótica de su hermana Candace, su pasota padre (que conoce los talentos de los chicos pero la da igual), su madre (ajena a todo), y el grupo de amigos que participa en los inventos, con Isabella García-Shapiro (encantadora judíomexicana) y las girlscouts, el matón Bufford y el empollón Baljit.

La paciencia viene en forma de Stacy, amiga de Candace, y de Jeremy, su interés amoroso. También hay que destacar a los abuelos americanos de Phineas y a los abuelos ingleses de Ferb, a los que hay que echar de comer aparte, y que aportan continuos momentos de humor surrealista.

Perry vs. Doofenshmirtz

No menos carismático es el genio malvado Doofenshmirtz, soberbia parodía del malote que siempre tiene que contar su plan al espía y que tiende a sentarse sobre el imprescindible botón de autodestrucción de sus diabólicos artefactos para hacer el mal, como la gran lavadora para cerrar todas las lavanderías, o el destructoreitor de gnomos de jardín.

Junto a él suelen aparecer su ayudante-hija Vanessa, su paciente ex-mujer y su hermano el buenecito, de su madre el favorito. Los flashbacks del pasado del genio son de lo mejor de la serie.

No podemos olvidar a los miembros de la agencia secreta, el surrealista Mayor Monogram y el becario Carl, que protagonizan algunos de los momentos más absurdos. De vez en cuando aparecen otros agentes, que siempre son animales con sombreritos.

Referencias frikis

Podría dedicar horas a esto. Empezando por las incontables referencias a James Bond, pues hasta el leif-motif que acompaña al Agente P tiene toques a lo Shirley Basey, o las constantes coñas sobre Star Wars, que tienen su momento cumbre cuando Perry combate con salchichas bratwurts contra Doofenshmirtz, y éste trata de desplazar un objeto usando la Fuerza mientras de fondo suena un coro a la ‘Duel of Fates’.

La pandilla al completo

Pero también hay bromas con series como CSI o Corrupción en Miami, a Indiana Jones, a la Máquina del Tiempo de H.G. Wells… Y en el apartado musical, oh, qué grandes. Impagable el capítulo en el que reúnen de nuevo a la banda Love Händel (interpretados por Bowling for Soup), cargada de homenajes a los Blues Brothers.

Referencias internas

Quizás lo que más engrandece a la serie son sus continuas referencias internas. Como cuando Candace utiliza la máquina del tiempo para volver al primer episodio y desmontar el plan de los chicos, o cuando descubren que una cámara de tráfico ha estado grabando todos los inventos de los episodios anteriores.

De vez en cuando incluso hay episodios especiales en los que vemos la acción desde diferentes puntos de vista, como en la feria científica (¡volcán de bicarbonato!). Aunque los episodios con viajes en el tiempo son especialmente divertidos en este sentido. En uno de ellos incluso nos enteramos de que en el futuro “Ferb está en Suecia para lo de la ceremonia y Phineas está en Camp David con…”

Phineas y Ferb

El aspecto musical

Sí, esta es una serie musical, y los temas tienen gran importancia en las tramas. No suelen atraerme los musicales, pero sí la buena música, y la mayoría de los temas de la serie son magníficos. Disney Channel se ha esmerado para que la traducción de los temas sea casi perfecta, se nota. Pese a todo, suelo preferirla en versión original.

Es difícil elegir un tema. El primer episodio que vi completo fue “Un mundo de barro, barro, barro” (It’s a mud, mud, mud world…), y me sorprendió el solo de guitarra del tema “Una chica cañón”. La relación amor-odio entre el Doctor Doofenshmirtz y su némesis Perry queda muy bien reflejada en “Missing my nemesis” y “My neme, nemesis”, cuando el doctor se busca a un nuevo archienemigo, Peter el Panda.

Pero quizás mi favorito es el tema de “Perry, el Ornitorrinco”, en el que le presentan como un “duro mamífero y para semiacúatico”. Curiosamente, este tema tiene una versión alternativa en el episodio en el que Candace y Perry intercambian cerebros, “Candace, la adolescente”, donde la presentan como “adolescente activa y semineurótica”.

Y sí, también es para niños

Review de Phineas y Ferb: Más estrellitas postapocalípticas de las que caben Mi sobrinito de cinco años es el que me ha presentado la serie. Se queda embobado con los inventos de Phineas y Ferb, pero sobre todo con las peleas y acrobacias de Perry el Ornitorrinco. En definitiva, una serie que pueden disfrutar mayores y niños, aunque este tópico no haga justicia a esta maravilla, lo mejor que ha parido la factoría Disney Channel, con diferencia.

Actualizado: A petición de Slartibarfasty y de Pat MarUr, añadida imagen de estrellitas post-apocalípticas para la serie.

Más información | Todos los episodios emitidos, en el canal PhineasyFerbSpain en YouTube

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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