‘Múltiple’, preludio de algo grande

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Visto hoy en perspectiva, el desliz que servidor quiso apreciar hace 11 años cuando acudió a ver ‘La joven del agua’ (‘Lady in the Water’, M. Night Shyamalan, 2006) no fue tal —si algo he hecho con el tiempo es aprender a apreciar tan singular fábula— si se le compara con lo Shyamalan nos tenía reservado con sus dos siguientes propuestas, la infumable ‘El incidente’ (‘The Happening’, 2008) y la muy olvidable ‘Airbender, el último guerrero’ (‘The Last Airbender’, 2010); dos producciones que obliteraron el buen nombre que el cineasta de Philadelphia se había labrado a pulso con sus cuatro primeras —y muy brillantes— cintas. Desdeñado por Hollywood, tuvieron que pasar tres años antes de que el director que había reventado las taquillas de medio mundo con el ‘El sexto sentido’ (‘The Sixth Sense’, 1999), volviera a dejarse ver con ‘After Earth’ (id, 2013), un filme de ciencia-ficción hecho a la medida de Will Smith y su hijo en el que el talento de Shyamalan brillaba de forma muy —pero que muy— intermitente.

Y entonces, hace dos años, el anuncio de una cinta de reducido presupuesto respaldada por Blumhouse —una productora de reciente acuño dedicada a filmes de terror de modesto calado— parecía querer avisar a los que ya habíamos dado por imposible el regreso de aquél nombre de portentosa personalidad que nos había encandilado con sus historias de fantasmas, de superhéroes, de invasiones extraterrestres y de una pequeña comunidad apartada del mundo, que M. Night Shyamalan todavía podía seguir dando guerra. Desafortunadamente, ‘La visita’ (‘The Visit’, 2015) se saldaba —siempre a título personal, claro— como una broma de mal gusto que, con momentos de vergüenza ajena, quedaba muy lejos de rescatar algo del pretérito talento del realizador de origen indio.

Pero las críticas, hablando en términos generales, fueron bastante benévolas con el filme, algo que parece haber dado nuevo aliento al cineasta para, de nuevo de la mano de Blumhouse, de nuevo con un presupuesto modesto —de unos diez millones de dólares— y, de nuevo volviendo a su ciudad adoptiva, terminar cuajando ‘Múltiple’ (‘Split’, 2016), un título que gira en torno a los trastornos disociativos de personalidad y que, si bien no de forma plena, sí que sirve para recuperar casi en su totalidad al Shyamalan que conocimos hace casi dos décadas cuando el mundo se sobrecogió tanto por los sobresaltos que aguardaban a cada momento en la historia de Cole como por aquel final que entró a formar parte imprescindible de la historia del séptimo arte.

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Dos son los aspectos que resaltan con mayor fuerza de las casi dos horas —lo que lo convierte en su filme de mayor duración— sobre las que se prolonga ‘Múltiple’. En primer lugar, la superlativa interpretación de James McAvoy encarnando a cuatro de las veintitrés personalidades que cohabitan en la psique de Kevin, el perturbado que secuestra a tres jóvenes en el aparcamiento de un centro comercial y que las mantiene retenidas mientras vamos descubriendo los planes que para ellas tiene un nuevo y terrible alter ego que puja con fuerza para hacerse con el control de todos los demás. El “profesor Xavier” otorga a las tres principales que podemos ver en el transcurso de la historia un verismo alucinante, ya se trate de encarnar a Dennis, un hombre fuerte y decidido que padece de TOC; ya a Patricia, una “mujer” de turbio temperamento; ya a Hedwig, un niño de nueve años. En todos ellos demuestra el intérprete inglés una capacidad inusitada para apoderarse del público, y es espectacular el momento en que algunas de ellas van sucediéndose y cómo McAvoy cambia en cuestión de segundos de una a otra.

Es la dirección de Shyamalan el segundo aspecto a celebrar en ‘Múltiple’ por cuanto, ahora sí, rescata con intensidad la imaginación visual y el temple que el cineasta había demostrado en el pasado. Angulaciones, encuadres, tempo narrativo…todo recuerda a la mejor versión de un cineasta que, probablemente no de forma casual, siempre ha dado lo mejor de sí al filmar en la ciudad en la que se crió, siendo buena prueba de ello el que sus más denostadas producciones —esa terna de la que hablaba al comienzo de la entrada— se alejaran del núcleo urbano en el que el realizador se siente más cómodo. Añadiendo capas a lo que ya le conocíamos, Shyamalan abunda en ‘Múltiple’ en el uso de primeros e incluso primerísimos primeros planos, haciendo descansar en la solidez de sus intérpretes mucho del peso de la cinta e intensificando su componente “malrollera” debido a la incómoda cercanía con la que la cámara, estática, se enfrenta a los actores.

Con un guión que sigue adoleciendo —si bien con menor intensidad, todo hay que decirlo— de alzarse como el talón de Aquiles de las capacidades del guionista y director, son los últimos dos minutos de ‘Múltiple’ toda una proeza emocionante que consigue aupar a la totalidad de la producción a otro nivel. Siendo muy vago en la descripción de lo que en ellos acaece, la combinación de una música muy familiar con una secuencia que no tiene desperdicio da nuevo significado a todo lo que acabamos de ver y se torna como asombroso preludio de algo que, de terminar aconteciendo, colmará de dicha a los seguidores de siempre del cineasta, esos que llevábamos años esperando que el artífice de ‘El protegido’ (‘Unbrekeable’, 2001) y ‘Señales’ (‘Signs’, 2002) volviera por sus fueros. Esperemos que así sea.

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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3 Comentarios

  1. Ufff,me ha encantado la peli y habia oido lo del final aunque no sabia lo que era, pero cuando lo he visto se me han abierto los ojos y casi aplaudo de alegria! Esperemos que haya vuelto shyamalan y nos vuelva a dar peliculones!

    • A mi me pasó lo mismo, Andrés, y grande fue la impotencia cuando observé aterrado que todo el público de la sala salía del cine indignado porque no sabían de qué diantres iba el final. Increíble la incultura cinematográfica —siempre hablando en términos generales, ¿eh?, que nadie se ofenda, de las nuevas generaciones.

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