Metrópolis, de Fritz Lang [Cine Distópico]

Especial Cine Distópico: Fritz Lang's Metropolis

¿Puede ser una de las primeras películas de ciencia ficción, previa al cine sonoro, también una de sus obras cumbre? La prueba de que sí es ‘Metrópolis‘, de Fritz Lang, estrenada en 1927 (quedaos con la fecha). Es tan grande esta cinta, tan adelantada a su tiempo, que muchas de las otras obras llamadas maestras de la ciencia ficción beben de ella. Tan sólo hay que comparar los paisajes urbanos de la Los Ángeles de Blade Runner con los rascacielos de Metrópolis. ¿No la has visto? Puedes ver Metrópolis al final del artículo al completo…

La Historia

Metrópolis es una inmensa ciudad del siglo XXI, llena de lujos y opulencia, en la que la población se dedica a actividades filosóficas y de ocio. Sin embargo, oculta una terrible realidad: funciona gracias a una clase trabajadora, que vive esclavizada en una ciudad subterránea, sin ver el sol, explotados en interminables turnos sin pausas.

Freder, hijo del magnate que dirige Metrópolis, Joh Fredersen, pasa sus días en los Jardines Eternos, donde se dedica a perseguir chicas y ellas a dejarse atrapar. Un día, ve en un acceso a los jardines a una chica junto a decenas de harapientos niños: Es María, que trata de acabar de forma pacífica con la injusticia que sufren los trabajadores del submundo. A través de ella, Freder descubrirá el horror que se oculta tras la bella cara de Metrópolis, la verdad que su propio padre les ha ocultado, y tratarán de poner fin a esta inhumana situación.

Cambio de turno de los trabajadores de Metrópolis
Mientras, Fredersen está tramando un plan para acabar con la insurgencia de María. Con la ayuda del científico Rottwang, crea un androide capaz de tomar la apariencia de María, para suplantarla. La idea es programarlo para causar disturbios, y así justificar una represión violenta por parte de Fredersen.

Pero Rottwang tiene sus propios planes, y ha añadido al robot la personalidad de su amor perdido, Hel, que el propio Fredersen le robó y que posteriormente falleció. Rottwang quiere venganza, y el robot será su instrumento.

Alegorías y Distopía

La cinta está cargada de alegorías. Como realmente se disfruta es en un cinefórum, como tuve la suerte de hacerlo yo, porque es increíblemente densa en detalles. Aunque comento algunos por encima, visionado tras visionado se descubren otros nuevos.

El primer mensaje es claro: la alienación del trabajador, explotado por la clase burguesa. Pero también hay una crítica subyacente al ideal de la revolución socialista, pues María rechaza de pleno cualquier acto trasgresor y pide sólo acciones totalmente pacíficas. El robot se utiliza como una crítica contra la tecnología desbocada, utilizada sin criterio ni moral, en la línea del Frankenstein de Mary Shelly, a lo que se añade otro mensaje anti-violencia, pues la revuelta que incita no causa sino más perjuicio a los esclavos del subsuelo de Metrópolis.

Reloj de diez horas en la fábrica de Metrópolis

La figura de María también es obvia, más si pensamos en que anima a los trabajadores a esperar pacíficamente la llegada de un redentor. Cuando el robot la suplanta, lo primero que hace es darse al vicio, a actuar con el torso desnudo en un cabaret, como demostración máxima de su falta de moral.

Sucio y agotado, el hombre se muestra al servicio de la máquina, pulcra y perfecta, cuando debería ser al contrario. El reloj que marca los turnos tiene diez horas, tan calculado y perfecto como inhumano. Los edificios de los trabajadores son rectos, tan idénticos como ellos mismos, con calles que son simples pasillos entre cama y trabajo. Mientras, Metrópolis está en constante ebullición, con trenes y avenidas entre los impresionantes edificios, y aeronaves realizando maniobras imposibles.

Finalmente, Lang cierra con un lema: “Entre el cerebro y la mano ha de mediar el corazón“. Para que la unión de razón y fuerza funcione, es necesario que los sentimientos intervengan. De otra forma, la razón pura y fría corre el riesgo de utilizar cualquier medio para llegar al fin buscado.

El Diseño de Metrópolis

Si no fuera porque los habituales aerodeslizadores son sustituidos aquí por biplanos que cruzan en procesión entre los rascacielos, nadie diría que fue diseñada a finales de los años 20. El impresionante Zigurat, desde el que Frederer controla Metrópolis, está grabado en la retina de todos los cineastas del género.

Y el contraste con las catacumbas donde malviven los trabajadores es brutal. También se marca claramente el distrito del pecado, de corte asiático, con el ‘Yoshiwara‘ al frente: lo exótico como alegoría de lo carnal. El laboratorio de Rottwang, pese a lo avanzado de su tecnología, no dista demasiado de la guarida de un alquimista, con un pentáculo invertido tras el robot. Y la catedral permanece inalterada, olvidada por una civilización que ignora cualquier dilema moral.

Edificio residencial de Metrópolis

Los paisajes de Metrópolis impresionan. Es difícil entender cómo pudieron diseñarse estos decorados a principios del siglo pasado. Y no es sólo en el aspecto visual. En 1926, cuando se terminó de rodar, los primeros experimentos sobre el concepto de “televisión” se presentaban en las grandes exposiciones científicas internacionales. Hasta 1929 no se produjeron las primeras transmisiones televisivas trasatlánticas de forma regular. Pero en la sala de control de Fredersen se monitoriza la fábrica mediante un circuito cerrado de televisión, concepto que hasta muchos años después no tendría sentido.

Y qué decir del robot. Su diseño está grabado a fuego en todos nosotros, seamos fanáticos del género o no.

Diferentes Versiones

La película duraba originalmente unos 228 minutos, aunque sólo 15.000 alemanes tuvieron la suerte de verla completa. Por desgracia, el concepto de “americanada” ya estaba firmemente establecido en esta época: Pensando que era demasiado larga y demasiado profunda para el espectador norteamericano, la Paramount contrató a Channing Pollock para adaptar el film para el público estadounidense. Entre ambos recortaron Metrópolis, descafeinaron su mensaje, y dejaron muchas partes de ella sin pies ni cabeza.

Robot-María de Metrópolis

Esta versión fue la que después se exportó a casi todo el resto del mundo. Pero el delito no acabó ahí: el metraje eliminado desapareció por completo, con la llegada de la Segunda Guerra Mundial. Al menos una cuarta parte del metraje original se ha dado por perdido.

Con el paso de los años, muchas instituciones se dedicaron a restaurarla con más o menos tino. El primer intento serio fue en 1969, del Archivo Fílmico Estatal de Alemania del Este. Hay que esperar hasta los 80 para ver los mayores avances, y curiosamente empezaron por el productor musical Giorgio Moroder, en 1984, que ya llevaba dos Oscars por esas fechas. La conocida como “versión de Moroder“, supone una imagen restaurada, velocidad de marcos más ajustada al original, sutiles colores planos en algunas escenas, sustitución de los intertítulos por subtítulos, y agregó imágenes de archivo y textos para cubrir los fragmentos perdidos, dándoles dinamismo con zooms y desplazamientos.

Pero muchos la consideran una aberración, porque Moroder, que poco después recibiría su tercer Oscar por componer “Take my breath away”, utilizó temas de Pat Benatar, Bonnie Tyler y Freddie Mercury para la banda sonora. Para mi gusto, y dado el corte del film, encajan mucho mejor de lo que podría pensarse, y en cuanto a respeto al guión original fue la más fiel hasta el momento. Eso sí, logró revitalizar los intereses por la joya de Fritz Lang.

Tras otra restauración de importancia, por el Munich Film Museum, entre 1987 y 1995, y en la que se reconstruyeron las escenas perdidas y se recuperó la banda sonora original, llegamos a la que se pensaba iba a ser la definitiva. Desde 1998 hasta 2001, la Fundación F. W. Murnau llevó a cabo la restauración final, aunque al menos cuatro escenas importantes, la cuarta parte de la película, no se pudieron recuperar. En mi colección están ésta y la de Moroder.

Zigurat, el edificio central desde el que se dirige Metrópolis

Pero en Junio de 2008 se encontró en el Museo del Cine de Buenos Aires una copia en 16 milímetros casi completa del filme original, que se recibió directamente del estreno en Berlín, en 1927. Faltarían unos 23 minutos del metraje original, y está en un estado muy deteriorado. El formato de la película es bastante particular, y no existía ningún proyector para él, lo que ha retrasado el proceso de restauración. Saldrá en BluRay este año o el próximo.

Este es, quizás, el artículo que quería escribir al incorporarme a ZonaFandom. Es el primer borrador que empecé, y pronto vi que necesitaba situarse dentro de algo más grande, para que comparado con el resto destacara aún más. Así se gestó este especial de cine distópico, en el que empezamos a trabajar en el verano de 2008, al tiempo que 23 minutos inéditos de un tesoro cinematográfico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, aparecían en un polvoriento arcón en Argentina.

Y puedo permitirme el lujo, a diferencia del resto de las comentadas, de dejaros con la película, aunque sea en una de las versiones con la imagen sin restaurar… Si alguien quiere ver la versión de Moroder, difícil de encontrar, le puedo explicar cómo verla.

Más información | Cinematófilos, Un paseo por Metrópolis
En ZonaFandom | Especial Cine Distópico

Galería de fotos

(Haz click en una imagen para ampliarla)

Act3.JPG
Building1.JPG
Building2.JPG
CathedralClose.JPG
Center.JPG
Clock.JPG
ClockMach2.JPG
DSC01190.JPG
Enterance1.JPG
Enterance2.JPG
escena-en-fabrica.jpg
Foliage.JPG
Fountain.JPG
freder-socorre-trabajador.jpg
Fredersen1.JPG
Fredersen2.JPG
inundacion.jpg
LabEnterance.JPG
MainMachine.JPG
MainRoom.JPG
maria-large.jpg
maria-y-ninios.jpg
metro206.jpg
metro207.jpg
metropolis-01.jpg
metropolis-woman.jpg
metropolis7ke.jpg
metropolis_drones.jpg
mitin.jpg
Office.JPG
Poster.jpg
Robot1.JPG
Robot3.JPG
Robot4.JPG
rottwang-frederson-robot.jpg
rottwang-frederson-robot2.jpg
rottwang-maria-robot.jpg
SevenSins.JPG
Sirens.JPG
StadiumS.JPG
StreetsN.JPG
StreetsNE.JPG
StreetsNW.JPG
StreetsSE.JPG
StreetsSW.JPG
Sunset.JPG

Etiquetas

Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

Compartir este Artículo en