‘Mamá’, el terror según Guillermo del Toro

Mama poster

No han sido pocas las ocasiones en que me he planteado en los últimos años crearme una especie de plantilla para usar con las críticas de las cintas de terror de tal manera que sólo tuviera que dejar ciertos espacios huecos para rellenar según los datos de la producción que tocara. Y esto es debido, ante todo, a lo que ya comentaba hace unas semanas cuando hablaba de ‘Sinister‘: una alarmante carencia de originalidad que provoca que todo filme que quiera meter miedo en el espectador, lo haga recurriendo una, otra y otra vez a los mismos clichés y golpes de efecto. Por más que sí atesore algún matiz que la separa de la común de las producciones del género, ‘Mamá no es una excepción.

Perfectamente insertada en lo que Guillermo del Toro, su productor, entiende por cine de terror, ‘Mamá’ guarda no pocas concomitancias con esa patochada dirigida por J.A.Bayona que fue ‘El orfanato‘ y, por ende, con todo un mundo de referencias a arquetípicas situaciones del cine de terror contemporáneo asociado a casas encantadas (aunque el filme nada tenga que ver con las mismas) y espíritus vengativos que hacen la vida imposible a los vivos.

Ese es el fundamental problema de ‘Mamá’, el no conseguir trabajar con los clichés para apartarlos de sus manidos usos, pero no el único. A él hay que sumar un escollo que Muschietti, su director y co-guionista, parece evitar en la primera parte de la cinta para terminar estrellándose contra él irremisiblemente. Y este no es otro que el lastre que supone el que el libreto del filme parta de un (interesantísimo) corto e intente alargar la idea que en él daba para dos minutos y poco hasta los 100 de proyección que ocupa ‘Mamá’.

Salvado, como digo, en el tramo inicial, Muschietti apertura la acción con sólido brío e inusitada maestría para plantear las bases de la historia: dos niñas que, junto con su padre, tienen un accidente de coche y terminan dando con sus huesos en una abandonada cabaña en la que, por circunstancias que no revelaré, pasarán cinco años solas.

Transcurrido este tiempo, un lustro en el que su tío (Nikolaj Coster-Waldau, Jaime Lannister en ‘Juego de tronos’) no ha cesado en el empeño de encontrarlas, las niñas volverán a la civilización y a vivir con el hermano de su desaparecido padre y su novia (la omnipresente Jessica Chastain) trayendo consigo una presencia a la que ellas se refieren como “mamá”.

Mama I

Es cuando la cinta comienza a descubrir sus cartas y el realizador se propone agotar tópico tras tópico, cuando la atención del espectador y la preocupación por lo que está pasando en la pantalla decae a galope tendido, importando muy poco que la dirección haga esfuerzos denodados por captar nuestra atención con las típicas secuencias llamadas a “acojonar” a la platea tan vacías de contenido real como las que podemos encontrar en cualquier producción de tres al cuarto del género.

Como no podía ser de otra manera estando Del Toro por medio, el clímax vuelve a incidir en el (forzado) carácter lírico que ya viéramos en, de nuevo, ‘El orfanato’ o ‘No tengas miedo a la oscuridad’, pero con la poca implicación emocional que la cinta ha provocado hasta entonces en el respetable, el destino final de los protagonistas carece de la relevancia y el impacto que de otra manera si hubiera tenido.

Con todo, ‘Mamá’ se guarda algún que otro momento reseñable que evita que la producción se torne toda ella en un macro-cliché insufrible, y ahí están la por momentos efectiva realización de Muschietti, el ya citado prólogo de la cinta, la visita del psicólogo a la cabaña (sin duda la mejor escena del filme), la solidez de su pareja protagonista y la extraordinaria labor de nuestro Fernando Velázquez en los pentagramas como sus mejores bazas.

FICHA TÉCNICA: Mamá
  • Director: Andrés Muschietti
  • Guión: Andrés y Barbara Muschietti, N. Cross
  • Intérpretes: Jessica Chastain, Nikolaj Coster-Waldau, Megan Charpentier
  • Género: Terror//100 minutos
Mama review

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en