‘Los Cronocrímenes’, cuando hay guión no hace falta presupuesto

Los Cronocrímenes

Hola, soy Héctor Dos

La historia detrás de ‘Los Cronocrímenes’ es tan injusta como extraña. Nacho Vigalondo, que venía de sorprender colándose en los Oscars con el corto ‘7:35 de la mañana’, filmaba un largometraje de bajo presupuesto apoyándose únicamente en un excepcional guión. La cinta no encontró a nadie que se atreviera a distribuirla en España, a pesar de que las críticas la alababan.

De hecho, mientras aquí seguíamos esperando, se estrenaba en otros países y el público coincidía con la crítica: era un peliculón, una historia de ciencia ficción contundente, fácil de seguir, y que no dejaba flecos ni abusaba de los sinsentidos e incoherencias tan frecuentes en el género.

Para cuando llegó por los cauces oficiales, un año después y en salas contadas, la voz se había corrido y quien más y quien menos ya había acudido a otras vías para disfrutarla.

Los Cronocrímenes

No pude verla en su día, y hace poco más de un mes me decidí a verla de una vez por todas. ‘Cronocrímenes’ es tan grande como esperaba, la pieza de ciencia ficción más redonda que he visto en años. Y con el aliciente de que toda ella se basa en su rotundo guión.

Vigalondo expone de forma impactante pero meridianamente clara la paradoja clásica del viaje en el tiempo: ¿podemos alterar el curso de los acontecimientos viajando al pasado? ¿Podríamos forzar con el libre albedrío una paradoja temporal? Es más, ¿existe tal cosa como el libre albedrío?

El resultado de este ejercicio es sencillamente brillante y brillantemente sencillo. Y pese que el espectador se llega a sentir tan maniatado por la retorcida linealidad temporal como Héctor (interpretado por un enorme Karra Elejalde), no deja de sorprender el cierre de la acción, que es lo termina de confirmar, con rotundidad, lo grande que es esta historia.

Si bien el espectador llega a pensar que Héctor actúa de forma absurda, o que toma decisiones que rozan la idotez, no se tarda en entender que su forma de actuar no puede ser otra. La línea temporal pone todo su empeño en evitar la paradoja, y arrastra a Héctor con ella.

Los Cronocrímenes

Bárbara Goenaga lleva el peso del misterio, interpretando a la chica sobre la que gira buena parte de la historia, y Candela Fernández está correcta en su reducido papel. Quizás donde más flojea la película es en la actuación del propio Vigalondo (Ver nota al final), al que hay que reconocer al menos el mérito de enfrentarse a Elejalde.

El último proyecto de Vigalondo es “Extraterrestre”, de nuevo una cinta de ciencia ficción en la que ésta juega un papel fundamental, pero desde un segundo plano. Llegará a los cines el próximo 23 de Marzo, con menos problemas de distribución. Las críticas están siendo muy, muy positivas, al igual que sucediera con ‘Los Cronocrímenes’. El nuevo tráiler está al caer, según ha anunciado el propio director.

Si quieres ver ‘Los Cronocrímenes’, puedes buscar uno de los escasos DVDs que quedan a la venta, verla en Filmin por 1.95 euros, o gratis si sabes Euskera. Por cierto, como las redes sociales son amor, os recomiendo que si habéis disfrutado de “Los Cronocrímenes” hagáis lo que yo: felicitar a Nacho por Twitter. Suele agradecer los comentarios.

He dejado el artículo sin espoilers, consciente de que aún queda gente con ganas de verla. En los comentarios no tengo problema en opinar sobre el desenlace.

*Actualizado:* A raíz de este artículo, he estado manteniendo un diálogo con @Estudio54 y el propio Vigalondo, que ha reivindicado (con mucha discreción) su actuación durante la película. Como para hablar de la justificación tengo que desvelar aspectos importantes de la trama, lo haré en los comentarios. Sólo os digo que los «altibajos» en la actuación de Vigalondo tienen todo el sentido y sólo sirven para redondear el argumento.

En Blog de Cine | Crítica de ‘Los Cronocrímenes’(y II, y III, y hasta IV), Teaser tráiler de ‘Extraterrestre’

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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