‘Lego Batman: la película’, F.A.B.U.L.O.S.A

Podría comenzar esta entrada comentando ese tópico del que siempre echo mano y que gira en torno a la poca imaginación de la industria estadounidense del cine para poder trascender el mundo de las franquicias y echarle reaños a contar historias que no se enmarquen en una saga o en el abotargado mundo de los superhéroes. Es más, podría incluso abundar en esa disquisición y comparar a lo que Warner y LEGO han hecho con lo que muchas veces se le atribuye a Disney de explotar hasta lo indecible a cualquier gallina de los huevos de oro con la que den…aunque, si lo pensamos, eso es lo que hacen todos los grandes estudios yanquis a poco que den con un filón capaz de reventar taquillas a cada nueva entrega, la verdad. Podría, pero no lo voy a hacer por una simple razón: ‘Lego Batman: la película’, no se lo merece.

Estrenada hace tres años, ‘La Lego Película’ fue una sorpresa MAYÚSCULA en todas las posibles acepciones del término, ya fuera a nivel visual, ya si de lo que queríamos hablar era de un guión que, ante todo, se alzaba como un dechado de imaginación sin par repleto de referencias a la cultura popular introducidas con gran tino y elocuencia que, lejos de quedarse en sólo eso, en referencias sueltas, eran hilvanadas con una historia de precioso mensaje final. Justa merecedora del Oscar de aquel año —un galardón al que ni siquiera fue nominada—, el raudo éxito de la producción propiciaba el anuncio por parte de Warner de que la secuela, que ya se encontraba en pre-producción, se estrenaría en 2017; un estreno que debido a avatares diversos quedaría finalmente pospuesto dos años mientras que, para saciar hambres, se fijaba este 2017 como el que albergaría tanto a ‘Lego Batman: la película’ como ‘La Lego Ninjago película’, que nos llegará en septiembre.

Pero dejémonos de rodeos y vayamos a lo que importa. Y lo que importa es que ‘Lego Batman: la película’, estrenada el pasado viernes, es un festival de auténtico regocijo para los fans del personaje, esos que llevamos toda nuestra puñetera vida viendo las películas del hombre murciélago, los que disfrutamos sobremanera con la mítica serie de animación de los noventa y, sobre todo, los que a día de hoy, y después de los mil y un avatares por los que ha transitado el Universo DC aviñetado, seguimos ahí mes a mes dando renovadas oportunidades a dos cabeceras —’Batman’ y ‘Detective Comics’— cuya actualidad no podría haber deseado mejores equipos creativos y unos resultados más sólidos. Para todos nosotros pues, están servidos en bandeja los incontables guiños que trufan una cinta que arranca de forma asombrosa, que equilibra a la perfección las escenas de acción en las que se tira la casa por la ventana con aquellas de corte más “íntimo” en las que el guión de Seth Grahame-Smith, Chris McKenna, Erik Sommers, Jared Stern y John Whittington explora al personaje y sus alrededores y que tiene un final de esos dispuestos a dejar a los espectadores epatados más allá de cualquier duda razonable.

Rodada con brío por Chris McKay, uno de los tres responsables de ‘La Lego Película’, es la dirección una de las cualidades mejor trabajadas de una cinta que, cuando da descanso al espectador, lo hace con secuencias brillantes, en las que nada sobra y que, sin miedo, se dedican a abundar en un personaje del que se podría pensar sin temor a equivocarnos que se ha dicho todo. Se podría pensar, sí, pero nos estaríamos equivocando a la luz de lo que las dos horas menos cuarto de metraje nos ofrecen, diseccionando facetas del hombre murciélago que, quizás intuidas tras tantas décadas de historias, nunca se han servido tan en bandeja de plata y de forma tan elocuente como se hace aquí.

El hecho de que dichas facetas, esas en las que la cinta se dirige sin rubor a coquetear con las connotaciones dramáticas que siempre han rodeado a Batman, se mezcle con tremenda habilidad con un sentido del humor que abraza sin remisión el absurdo y la referencia, hace de ‘Lego Batman: la película’ un constante vehículo para la carcajada cargada de contenido —algo así como “me río porque ese chiste lo he pillado yo solo en la sala”—. Y es que, más aún que su predecesora, los guiños de esta segunda entrada en el discurrir del universo Lego cinematográfico no se limitan a escarbar en el pasado en imagen real del personaje —cosa que hace un par de veces con resultados desopilantes— sino que arrampla con todo lo que puede y echa mano de que, en un momento dado, comiencen a haber cameos e incursiones en todos los puntos cardinales de la geografía friki.

Asombrosos todos ellos —y espero sepáis apreciar la vaguedad con la que me refiero a los mismos, ya que es algo que merece la pena descubrir en persona—, el que la música de Lorne Balfe, alumno y colaborador habitual de Hans Zimmer, también los abrace y consiga una partitura dinámica y tremendamente acertada, sólo viene a hablar del nivel de implicación del que se han revestido todos los implicados en la producción, hasta el punto de tener también que alabar al espléndido trabajo que se ha hecho desde nuestra tierra al poner voces a todos los personajes, brillando con especial intensidad los relativos a Claudio Serrano, la voz habitual de Christian Bale en castellano y, sobre todo, el de José Coronado como Alfred Penyworth, toda una sorpresa de un actor que en los últimos tiempos parece tener el don de la ubicuidad.

‘Lego Batman: la película’ es un sobresaliente ejemplo de cómo no dejarse arrastrar por el éxito de una cinta y relajar el empeño de conseguir algo único con un spin-off que, a poco que nos descuidemos, no debería extrañarnos que encuentre secuela por parte de Warner. Vibrante, valiente y espectacular, quizás el mejor termómetro para medir la hazaña de los responsables del filme no sean las palabras de un cuarentón como el que firma estas líneas sino la actitud de los dos pequeñajos de cinco años y pocos meses que lo acompañaron al cine: una hija y el hijo de un amigo íntimo que, normalmente nerviosos en la butaca del cine, ni respiraron durante las casi dos horas de proyección, pudiendo los dos padres —frikis irredentos, claro está— observar con orgullo como sus vástagos no apartaban la mirada de lo inequívocamente hipnótico de esta fantástica producción animada.

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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