‘La invención de Hugo’, cuando volvemos a ser niños ante una pantalla

La invencion de Hugo

Aunque Martin Scorsese ya dio sus primeros pasos en el terreno de lo onírico con ‘Shutter Island’, jugando con una estética visual alejada del estilo acostumbrado durante su carrera, en ‘La invención de Hugo’ el director neoyorquino va todavía más allá. Para este filme abandona las calles y los bajos fondos, y los sustituye por la Francia idealizada de la música de acordeón, las muchachas con boina y los cruasanes recién horneados.

La cinta nos invita a viajar hasta el París de los años 30 para conocer a Hugo, un niño huérfano que vive escondido en una estación de tren y que ha heredado de su padre la pasión por los cachivaches mecánicos y una gran habilidad para arreglarlos, de ahí que se ocupe de mantener a punto el reloj de la estación. Pese a esta capacidad, hay un reto que se le sigue resistiendo: poner en marcha un autómata que encontró su padre en el museo donde trabajaba. El día que conoce a una jovencita llamada Isabelle, arranca de verdad esta historia en la que el autómata es solo la punta del iceberg de un mundo lleno de magia y fantasía que descubrimos en compañía de los protagonistas.

‘La invención de Hugo’ es una delicia visual desde el mismísimo arranque, empezando por su escenografía y desembocando en la caracterización y vestimenta de los personajes. Ante todo de los secundarios, con el estrambótico inspector Gustav a la cabeza, que protagoniza los momentos más cómicos del filme, aunque se desinfla en su faceta de villano y no termina de producir la sensación de peligro que cabría esperar del personaje. Es un gran acierto, a pesar de todo, pero habría estado bien complementarlo con otro malo más maloso.

Hugo y Papa Georges

Siguiendo con el apartado visual, Scorsese nos hace disfrutar como si fuéramos niños plantados por primera vez ante una pantalla de cine, sobre todo en la segunda mitad de la cinta, cuando homenajea de lleno la trayectoria de Georges Méliès. Lo que veo más innecesario (aunque me suele ocurrir siempre) es el 3D, que apenas sirve para potenciar un par de travellings de la cámara y poco más.

En lo que respecta a la historia, es un bonito homenaje a la magia del 7º arte y consigue que salgamos de la sala con una sonrisa en la boca. El comienzo es algo más tópico, ya sea por el típico niño huérfano y resolutivo o la recreación idealizada de Francia, pero conforme avanza la trama gana en personalidad. Lo que le falta es un poco más de ritmo, sobre todo en la recta inicial.

Y es que Scorsese se ha mantenido fiel a su estilo de contar las historias con calma, de recrearse en escenas que ambientan aunque no resultan indispensables para la evolución de la trama, de ahondar con detenimiento en los personajes… Y aunque todo ello está muy bien, no parece la mejor opción en esta clase de película de corte juvenil, en la que los diálogos no son tan afilados como en sus cintas más adultas ni los personajes tan complejos. Por ello la primera parte de la peli se hace un poco larga, aunque mejora, y mucho, hacia la mitad.

Como primer acercamiento de Scorsese a las películas para toda la familia, resulta más que satisfactorio. Gustará más a los mayores de la casa, creo, por ese aura de nostalgia que la rodea. Una golosina para cinéfilos que destaca, ante todo, por su apartado visual; cuando vayas a verla no compres palomitas, te bastará con saborear cada fotograma.

FICHA TÉCNICA: La invención de Hugo
  • Dirección: Martin Scorsese
  • Guión: John Logan
  • Género: Fantasía, familiar
  • Duración: 127 minutos
Review de La invencion de Hugo

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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