Juego de Tronos, disqueteras y rumbas [Frikada de la Semana]

*Disquetera:* así es como llámabamos a los lectores de tarjetas de memoria en los años a.G. (antes de Google). Eran tarjetas redondas, muy finas y delicadas, por lo que tenían que ir siempre dentro de una funda dura, que contra toda lógica era cuadrada. Sus capacidades de almacenamiento iban desde los 360KB hasta los 1.44MB.

Eran muy, muy ruidosas. Emitían una serie de gruñidos, parecidos a los de Perry el Ornitorrinco. Lo curioso es que era posible controlar el ritmo al que realizaban la lectura de datos, por lo que era posible hacer que emitieran ruidos de diferentes frecuencias. Y con eso hacer «música». Hoy toca *la banda sonora de ‘Juego de Tronos’*.

Un tipo ha montado *una orquesta con ocho disqueteras*, una placa Arduino (una plataforma de código abierto para crear prototipos electrónicos), y el controlador Moppy, que permite utilizar las disqueteras para producir notas musicales. El resultado es bastante fiel, o al menos todo lo fiel que puede ser teniendo en cuenta los instrumentos utilizados.

Esto no es ningún invento nuevo. En su día ya escuchamos la Marcha Imperial, pero aquello fue un solo, nada de un despliegue coral como este con ocho «instrumentos».

Y como nos sabía poco, una de regalo con la misma temática. ¿Os acordáis de la Guía de Juego de Tronos? Pues alguien ha hecho la suya, *pero en vídeo*. Los episodios son algo monótonos, la verdad, pero tengo que reconocer que la de Robert Baratheon es bastante decente. Atentos al tercer hermano Targaryen.

Vía | Engadget (Juego de Disqueteras) y Lord Eddard Stark en twitter (Vamos, Rober, sal a bailar)
En ZonaFandom | La Frikada de la Semana, Guía de Juego de Tronos, La Marcha Imperial, también con una disquetera

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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