‘El hombre de los puños de hierro’ o el rapero que quiso hacer cine y salió apaleado en el intento

El hombre de los puños de hierro

Y si Quentin (Tarantino) tuvo su Kill Bill, ¿por qué no puedo yo tener el mío?“.

Lejos estoy de poder asegurar que fuera así como convenciera al desafortunado grupo de productores a los que embaucó para meterse en tamaño desaguisado, pero lo cierto es que si a RZA alguien se le hubiera plantado contestándole algo como “Porque eres un cantante de rap metido a mal actor, al que no se le entiende cuando habla, que lo único que ha hecho de relevancia es servir de burda contrapartida a David Duchovny en ‘Californication’ y no tienes lo que hay que tener para ponerte detrás de una cámara“; otro gallo nos hubiera cantado a los espectadores que hemos tenido la mala fortuna de sufrir ‘El hombre de los puños de hierro‘.

Basada pues en la misma idiosincrasia que llevo al enfant terrible de Hollywood a homenajear al cine de artes marciales en su doble película, RZA pretende con esta su puesta de largo en la butaca de realizador, devolver al séptimo arte y al kung-fu todo lo que éstos le han dado. Y lo logra. Me refiero a lo de devolver. Pero creo que no en la acepción que probablemente él esperaba.

96 minutos de acción insufrible, montaje caótico/compulsivo/frenético/desestructurado (táchese lo que proceda), un guión de manual, diálogos dignos de haber sido escritos por el ayudante del chico de los cafés, o Eli Roth, que para el caso es lo mismo, y actuaciones que se mueven entre lo risible y lo esperpéntico conforman lo más granado (en el más pervertido sentido de la expresión) de una aborrecible cinta a la que, para colmo de males, ¡¡le sobra metraje por los cuatro costados!!.

El hombre de los puños de hierro-2

En ese último apartado, el de las actuaciones (risas enlatadas, por favor), ‘El hombre de los puños de hierro’ pretende basar su efectividad en mostrarnos durante su metraje las afectadas poses de los actores chinos participantes, en el histrionismo de un Russell Crowe que parece ser el único consciente del circo que es la cinta y, sobre todo, en la constante gravedad que se refleja en el careto de un rapero que uno no sabe si está sufriendo por haber interiorizado sobremanera su papel o (y esta opción resulta harto creíble) por una descomposición de vientre infernal.

Y por si todo lo anterior no nos hubiera dejado epatados o al borde de la muerte cerebral, RZA nos mima los tímpanos con una cuidada y armoniosa selección de lo mejor de su saber hacer tras el micrófono demostrando así, otra vez, que los productores en ese momento tenían que estar pendientes de otros menesteres más edificantes como, qué sé yo, ¿prospectarse las fosas nasales?.

Habida cuenta de todo lo anterior, espero que no sea necesario cerrar esta crítica con el típico aviso de que dediquéis vuestro tiempo a más elevados propósitos que perder hora y media de vuestras preciosas existencias asistiendo a tan horrendo espectáculo. ¿O sí?

FICHA TÉCNICA: El hombre de los puños de hierro
  • Director: RZA
  • Guión: RZA y Eli Roth
  • Intérpretes: RZA, Russell Crowe, Lucy Liu
  • Género: Acción, artes marciales // 96 minutos
Review El hombre de los puños de acero

En Blog de cine | Crítica de El hombre de los puños de hierro

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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