‘Dragonball Evolution’, lo que todos esperábamos

Dragonball Evolution

Pocas veces una película había sido tan vapuleada meses antes de su estreno. Desde Zona Fandom no hemos sido menos y públicamente hemos mostrado nuestro rechazo varias veces hacia ‘Dragonball Evolution’, un película que desde la primera imagen que se mostró, se presentaba como un insulto hacia los fans de la obra mundialmente conocida de Akira Toriyama.

Pero claro, siempre queda el beneficio de la duda. Había que ver el resultado final antes de crucificar del todo este proyecto o rectificar y reconocer que al final la cosa había resultado ser buena. Claramente, estamos ante un ejemplo de lo primero.

‘Dragonball Evolution’ no es ni de lejos la adaptación que se merece Dragonball. ¿Qué es imposible adaptar el manga de Akira Toriyama al cine y debemos contentarnos con esto? Pues no. Si un manga, cómic o videojuego no es factible de ser llevado al cine guardando un mínimo de respeto hacia el original, es mejor olvidarlo y dedicarse a otra cosa, ya que el peso de la obra inicial va a estar sobre los hombros de cada espectador que la conozca.

¿Quiere decir esto que si la película se llamara ‘Loquemedelagana Evolution’ y los personajes tuvieran otros nombres la película se salvaría? Pues en este caso tampoco, porque la verdad es que aquí se rebosa cutrez e incoherencias a partes iguales.

A ver como explico brevemente el argumento. Goku (como me duele decir aquí su nombre) es un adolescente que vive con su abuelo Gohan el cual le ha inculcado las artes marciales como complemento a su educación de instituto (ains). El día de su decimoctavo cumpleaños, Goku recibe una de las siete bolas de dragón, cuya leyenda ya conoceréis todos, las cuales está buscando Piccolo (uff, este tiene tela), un malvado ser que no dejan bien claro si es extraterrestre o demonio, que hace más de dos mil años fue encerrado por unos sabios para evitar de destruyera el mundo.

Pero la leyenda dice que… No, ya está, no puedo seguir contando esta basura de argumento que está compuesta a base de los clichés más gastados del cine de aventuras y de artes marciales. Nada, nada en absoluto se salva en ‘Dragonball Evolution’, bueno, en realidad sí, los decentes efectos especiales, que podrían haber sido mucho peores.

Dragonball Evolution

Tocando el plantel de actores, hay que decir que el pobre Justin Chatwin se esfuerza por no caer mal a la audiencia, interpretando a un joven fresco que nada en absoluto recuerda al bobalicón Goku que todos conocemos. Pero James Wong ya se encarga de anular cualquier atisbo de buena interpretación para que destaque lo que le gusta, peleas sin sentido y aburridos artificios.

A destacar entre el resto del triste reparto de ‘Dragonball Evolution’ queda Chow Yun-Fat, quien realmente ha descendido a lo más bajo con su papel de Mutenroshi, intentando parecerse al salido viejo del manga pero quedando en un personaje nada definido que sólo hace el ridículo a prácticamente cada minuto que sale. De la pareja de féminas protagonistas, Emmy Rossum (Bulma) y Jamie Chung (Chi Chi), sólo hay que decir que están de relleno (como la mayoría de los personajes), y que en el caso de la primera resulta ser de lo más cansino, mientras que la segunda queda como una versión peleona de la protagonista de High School Musical.

Lo de James Marsters (ayudado por el equipo de maquillaje y vestuario) personalmente lo consideraría un acto de terrorismo cultural, al dar vida no sólo a una versión vomitiva de Piccolo, sino a uno de los villanos más vacíos y tristes de la historia del cine. Pero claro, el pack de villanos se completa con Eriko Tamura (Mai), poniendo cuerpo y nada más a un secuaz acorde con la cutrez de su amo. Por último, de Joon Park (Yamcha), no se puede comentar nada porque la verdad es que no pinta absolutamente nada.

Dragonball EvolutionPues sí, ‘Dragonball Evolution’ es tan mala, aburrida y ofensiva como se esperaba. Cabía la esperanza de que, al tener el listón tan bajo, la decepción se suavizara un poco, pero al final no ha sido así. El único consuelo, a no ser que se cumplan las amenazas de una secuela, es que la pesadilla ya ha pasado y podemos olvidarnos de una de las peores películas de los últimos años.

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Roberto Pastor @Roberto_Pastor

Hijo de Dragon Ball, consumidor de manga y anime junto a otros instrumentos de diversión como el cine y los videojuegos. La treintena me ha traído más sensatez pero no menos diversión, o al menos eso es lo que quiero pensar. Geográficamente me sitúo en San Vicente del Raspeig (Alicante).

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