Cine en 3D: ¿épico o decadente? [Mesa Redonda]

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Desde hace un tiempo vivimos una fiebre absoluta con esto del cine en 3 Dimensiones, hasta el punto de que ya no hay película de animación que no se haya subido al carro de esta tecnología, ni productora que no vea con ojos golosos la capacidad que tiene de atraer al público una proyección de estas características. Basta repasar la cartelera reciente para comprobar cuántos trabajos se han sumado al ritual de las gafas esteroscópicas: ‘Los mundos de Coraline’, ‘Avatar’, ‘Scar 3D’, ‘Alicia en el país de las maravillas’…

Todas estas películas coinciden en que el apartado visual es su mayor baza, pero quién sabe, tal vez acabemos viendo en 3D la próxima comedia romántica de Hugh Grant o la nueva producción experimental surgida de las entrañas del cine indie. Por eso la pregunta es: ¿el 3D ha venido para quedarse, como ya hizo el sonido o la fotografía en color? ¿O simplemente es un aderezo pasajero que desaparecerá tan pronto como se aburra el público o las productoras encuentren otra forma mejor de arrastrar a la gente a las salas? O dicho mejor en nuestros términos, ¿el cine en 3D es épico o decadente? Queda abierta la ronda de opiniones…

Jaime Valero: Personalmente, creo que el cine en 3D es decadente. Para mí no es más que un reclamo comercial para que la gente vaya al cine, dado que aunque puedan descargarse la película en casa, no podrán verla en las dichosas 3 Dimensiones. Sí, es una experiencia curiosa y creo que vale la pena ver alguna película así, por probar, pero no aporta nada especial al metraje como sí pueden hacer otros avances como el sonido y el color. Esta tecnología puede potenciar la experiencia de algunas cintas, pero ahora que la están utilizando indiscriminadamente, lo único que conseguirán es quemarla antes de tiempo. Además, creo que la gente se terminará cansando de pagar una media de tres pavos más por una entrada sólo por verla en 3D.

Si el cine quiere renovarse, que lo haga a través de buenas historias y enfoques originales, y no centrándose solo en el dichoso apartado visual. Me gusta quedarme impresionado por la espectacularidad de ciertas escenas, pero si el guión es nefasto, por mí que quemen la película en la hoguera. Ahora queda por ver si el cine español aprovechará el tirón para tratar de superar su agonía. ¿Habrá un Torrente 3D? ¿La Sinde desviará algunos fondillos para financiarse un ‘Avatar’ castizo? Supongo que en ese caso, la única ventaja del 3D es que podría tener la sensación de tener a ciertos actores a mi lado para pegarles unos buenos sopapos.

Albertini: ¿Cine en 3D como norma? Sinceramente lo dudo mucho. Primero porque mucho tienen que aprender los directores para manejarse en esta técnica. De momento ya conocemos la diferencia entre rodar una película en 3D y añadir 3D en postproducción (la diferencia entre ‘Avatar’ y ‘Furia de Titanes’). Ahora bien ¿Para qué sirve el 3D a parte de para subir la entrada del cine? ¿Para potenciar las escenas de acción y batallitas épicas?

Mientras el 3D no logre aportar algo al cine dudo mucho que se instale para quedarse. Supongo que irá y vendrá cual Guadiana supervitaminado.

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Adrik: El cine en 3D es tan decadente que pasó de moda hace 60 años. Sí amigos, el cine en 3D no es nada nuevo, va y vuelve como todas las modas, y en los años 50 tuvo su momento de gloria, pero ya pasó. Y ahora que hay nuevas tecnologías se vuelve a poner de moda un cine en 3D que, claro está, es mucho mejor que el de los años 50, pero el concepto no deja de ser el mismo.

Yo de todas las películas que he visto en 3D, y por desgracia para mi bolsillo he visto unas cuantas, con la que más he disfrutado ha sido con ‘Pesadilla antes de Navidad’, ni ‘Avatar’ ni leches, un clásico de toda la vida revisionado en 3D, creo que esa es la única gracia que le veo a este invento, ver las pelis que te molan con un nuevo aliciente.

Otra cosa muy diferente es que hablemos del 3D como evolución tecnología en la calidad de imagen. O sea que al igual que se pasó del blanco y negro al color, pasemos del 2D al 3D. Esto si que sería épico, pues supondría un nuevo avance en la tecnología audiovisual. Ahora mismo Philips está trabajando en el desarrollo de un televisor de estas características, que procese imágenes en 3D sin necesidad de gafas especiales.

P. Roberto J: Aunque el 3D no deja de ser la típica manera que tiene la industria del cine de revitalizarse en época de crisis, al final lo que siempre se necesita para mejorar es lo más simple y lo más complicado a la vez, buenas historias.

En todo caso, tampoco es plan de ponernos negacionistas. El 3D proporciona una experiencia muy diferente en las salas de cine y no es simplemente una evolución más. Puede cambiar la manera de ver películas y ha sido recibido con bastante buen pie por los espectadores. Salvo que las historias de la mayoría de las películas en 3D sean un “sacacuartos” escandaloso, es bastante probable que este futuro haya venido para quedarse.

Quizás el mayor error de la industria y el 3D haya sido no conceder a Avatar más premios en los Oscar, para “obligar” a pasar por taquilla a los indecisos. Para mí, aún queda la duda de si épico o decadente. Serán los narradores de historias quienes le otorguen una condición u otra.

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Miguel Michán: Es tan épico como decadente. Puede aportar un nivel de inmersión increíble si se sabe utilizar bien pero también supone una peligrosa quimera en manos de directores inexpertos o poco dotados que tan solo evidenciará aún más su mediocridad en un vago intento de camuflarla.

Lo que sí es incuestionable es que la industria está decidida a expandir la difusión de las proyecciones en 3D (por los motivos ya mencionados por mis compañeros) e introducirla en los hogares mediante la nueva hornada de pantallas de alta definición y reproductores Blu-ray. En los EE.UU. ya hay varios canales que emiten parte de su programación en 3D y en mi reciente visita al Tokyo Anime Fair pude comprobar de primera mano el tremendo interés que está despertado. Así que, como decía al principio, para la industria definitivamente es épico mientras que para los espectadores… bueno, para nosotros dependerá de bastantes factores: de lo que hagan con esta tecnología los directores, de su entrada en la industria de los videojuegos, del dinero que estemos dispuestos a invertir en nuevas pantallas y, por supuesto, de nuestra capacidad para soportar y/o superar el cansancio que de momento supone para las retinas de muchos de nosotros.

Alkar: Por mi parte no puedo opinar sobre la diferencia de calidad entre películas 2D y 3D, por la sencilla razón de que no he visto ninguna película en 3D. Pero en el motivo está implícita mi opinión. El cine ya es bastante caro como para pagar aún más por cargar con unas pesadas gafas que añadir a las que ya llevo de serie y que me mareen visualmente. Aún no he visto ninguna película de las que van a salas 3D promocionarse como “¡Y con un gran guión!” que al final es lo que cuenta. Tan sólo espero que no me cierren mi cine, con apenas dos años de vida, películas a 4 euros, y que increíblemente nunca ocupa más de 20 butacas por sesión. La última vez éramos cinco viendo ‘Cómo entrenar a tu dragón’, en 2D, claro.

Eso sí, hay un detalle que me gustaría destacar. Ayer vi en las noticias de La Sexta una pseudo-noticia (de estas claramente costeadas por una productora) en la que se enumeraban películas que no eran 3D real porque habían sido rodadas en 2D. Citaban a la ya comentada ‘Furia de titanes’, pero también a ‘Toy Story’. Qué estupidez decir que fuera rodada en 2D… fue generada por ordenador, completamente en 3D. Para crear una proyección 3D, Pixar sólo tiene que cambiar un par de parámetros del compilador. Otra cosa es que no fuera pensada para ser emitida en 3D y por tanto los ángulos de cámara no aprovechen esto, pero sigue siendo 3D real.

¿Y vosotros, qué opináis?

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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