Christopher Tolkien asegura que Peter Jackson destruyó el trabajo de su padre convirtiéndolo en una película de acción

Tolkien

Christopher Tolkien, albacea literario y editor de la mayor parte de la obra de su padre, J.R.R. Tolkien, tras la muerte de este, siempre ha sido tremendamente vigilante de su intimidad. Durante años rechazó cualquier aparición pública, conferencia de prensa o entrevista, pero hace unos meses, justo antes de volver a “levantar las barricadas” ante el estreno de la adaptación cinematográfica de ‘El Hobbit’ concedió una única entrevista al periódico francés Le Monde en la que habló acerca de su trabajo, la batalla legal que mantuvo con New Line Cinema y la pobre opinión que guarda sobre la versión de ‘El Señor de los Anillos’ para la gran pantalla pese a que catapultó la popularidad de las novelas.

La entrevista ha sido traducida ahora al inglés por Worldcrunch y aunque bien merece una lectura completa, permitidme destacar aquí algunos fragmentos…

Sobre la venta de los derechos de ‘El Hobbit’ y ‘El Señor de los Anillos’ y el comienzo del boom

Para Tolkien, sus obras más conocidas tan solo eran una pequeña porción del vasto universo que había creado. En 1969, el autor vendió los derechos cinematográficos junto a los derechos para productos derivados de ‘El Hobbit’ y ‘El Señor de los Anillos’ a United Artists por 100.000 libras, una suma considerable para la época pero insignificante teniendo en cuenta su valor actual.

Esta cifra estaba destinada a permitir que los hijos del escritor pudieran pagar el impuesto de sucesiones tras su muerte, realmente elevados en aquel tiempo. Tolkien también temía que los cambios que estaban sufriendo las leyes de derechos de autor en EE.UU. perjudicasen a su legado, pero ‘El Señor de los Anillos’ se convirtió en un éxito arrollador especialmente en los EE.UU. convirtiéndose en un símbolo de la contra cultura.

El entusiasmo que despertó fue equivalente al de ‘Harry Potter’, y durante la guerra de Vietnam no era raro encontrar eslóganes como “Gandalf for President” (Galdaft para presidente) o “Frodo lives!” (¡Frodo vive!). El mundo de Tolkien ya formaba parte del imaginario popular, y por supuesto, lo sigue siendo. Durante la Guerra de Irak, grupos de izquierda volvieron a recurrir a la saga para transmitir su mensaje imprimiendo pegatinas con el texto “Frodo failed. Bush has the ring.” (Frodo ha fallado. Bush tiene el anillo).

Sobre el nacimiento de ‘El Señor de los Anillos’ y ‘El Silmarillion’

Tras la publicación de ‘El Hobbit’ en 1937 y su éxito de crítica y público, sus editores de Allen and Unwin empezaron a demandar una secuela con urgencia. Tolkien no quería hacer una continuación y en su lugar se había concentrado en narrar los tiempos más antiguos de su universo y el nacimiento de las principales razas con las que pobló la Tierra Media, ‘El Silmarillion’.

“Demasiado difícil” decretó el editor, que continuó persiguiendo a Tolkien hasta que finalmente claudicó aceptando escribir una nueva historia que terminaría siendo la primera piedra de ‘El Señor de los Anillos’. Pero Tolkien no se olvidó de ‘El Silmarillion’, y tampoco su hijo.

“Por extraño que parezca, yo crecí en el mundo que él creó. Para mí, las ciudades de ‘El Silmarillion’ son más reales que Babilonia”

Lo primero que recuerda haber sentido después de la muerte de su padre fue un sentimiento de gran responsabilidad. En los últimos años de su vida Tolkien había empezado a trabajar de nuevo en ‘El Silmarillion’, tratando en vano de poner orden en la narración después de que la redacción de ‘El Señor de los Anillos’ produjese algunos anacronismos y discrepancias tras tomar prestado algunos elementos de la mitología previa.

“Tolkien no pudo hacerlo”, asegura la mujer de su hijo, Baillie, quien trabajó durante un tiempo como la asistente del escritor. “Se empantanó en detalles cronológicos, lo reescribió todo, se hizo cada vez más complicado”. Entre padre e hijo, se entendía que Christopher se ocuparía de la tarea si el escritor moría sin haberlo terminado.

Sobre el trabajo de Christopher en ‘El Silmarillion’

El hijo de Tolkien, ahora con 87 años de edad, recibió tras la muerte de su padre 70 cajas con miles de páginas inéditas, cuentos, poemas, y cartas y más cartas, todo en un desorden espantoso sin fechas o números de página y muchos de ellos manuscritos con una letra casi indescifrable. Todos estos archivos guardados sin orden ni concierto en las cajas eran un tesoro, pero uno que llevaría otra vida desenterrar.

“Él tenía la costumbre de viajar entre Oxford y Bournemouth, donde se quedaba a menudo”, relata Baillie Tolkien. “Cuando se iba, llenaba el maletín que siempre llevaba con él de papeles. ¡Al llegar, los sacaba todos, cogía cualquier hoja al azar y empezaba por ahí!”

En este revoltijo no sólo se encontraba ‘El Silmarillion’, sino también completas versiones de toda clase de leyendas apenas vislumbradas en ‘El Hobbit’ y ‘El Señor de los Anillos’. Fue entonces cuando Christopher dimitió de su trabajo en el New College de Oxford donde se había convertido en profesor de Lengua inglesa para concentrar todos sus esfuerzos en la edición de la obra de su padre.

Primero en Inglaterra y luego en Francia, Christopher volvió a montar las piezas de ‘El Silmarillion’ haciéndolo más coherente, añadiendo relleno aquí y allá, y terminando con su publicación en 1977 no sin cierto remordimiento.

“Mi primer pensamiento es que el libro era bueno, pero algo falso, en el sentido de que había tenido que inventar algunos pasajes”, explica, llegando incluso a tener algún que otro mal sueño al respecto. “Yo estaba en la oficina de mi padre en Oxford. Entró y empezó a buscar algo con gran ansiedad. Entonces me di cuenta con horror que se trataba de ‘El Silmarillion’, y yo estaba aterrorizado ante la idea de que iba a descubrir lo que había hecho.”

Sobre el efecto de las películas en la franquicia

Peter Jackson

Tras el lanzamiento de la primera película de la trilogía en 2001 las ventas de los libros aumentaron de un modo prodigioso. En tres años, desde 2001 a 2003, se vendieron 25 millones de copias de ‘El Señor de los Anillos’, 15 millones en inglés y otros 10 millones en el resto de idiomas. Solo en Inglaterra las ventas aumentaron un 1000% tras el estreno de ‘La Comunidad del Anillo’.

Pero el éxito de la visión cinematográfica de la obra también contagió al resto de medios y el libro dejó de ser la fuente de inspiración para los autores de fantasía. La iconografía de las películas concebida en gran parte por los ilustradores Alan Lee y John Howe se convirtió en el material de referencia para el merchandising, los videojuegos y todo lo demás.

En pleno frenesí, los abogados de la familia Tolkien decidieron echar otro vistazo al contrato original y descubrieron que estipulaba que en caso de que las películas obtuviesen beneficios, ellos deberían recibir un porcentaje. Lo gracioso del asunto es que a pesar del espectacular éxito en taquilla, New Line no se lo pensó ni un momento al decirles que las películas no habían sido rentables y no les debían ni un céntimo.

Para 2006 el asunto se había vuelto realmente feo, y los abogados de la Fundación Tolkien y la editorial HarperCollins demandaron a la productora por valor de 150 millones de dólares por daños y perjuicios. El acuerdo llegaría en 2009, cuando los productores aceptaron pagar finalmente el 7,5% de los beneficios a la sociedad encargada de gestionar los derechos de la obra de Tolkien para sus herederos.

Pese a esto, los Tolkien no lograron obtener voz ni voto en ninguna de las decisiones sobre la franquicia.

“Vamos en el asiento de atrás”. La única excepción son algunos casos extremos como evitar que se instalen máquinas tragaperras de ‘El Señor de los Anillos’ en Las Vegas o que se creen parques de atracciones. “Hemos sido capaces de demostrar que no hay nada en el contrato original sobre ese tipo de explotación”

Películas de acción

“Podría escribir un libro sobre todas las solicitudes idiotas que he recibido”

Así de tajante se muestra Christopher Tolkien cuando habla de su esfuerzo por proteger el trabajo literario de su padre del circo que asegura se ha montado a su alrededor. “Normalmente los albaceas de la herencia buscan promover un trabajo tanto como sea posible”, señala Adam Tolkien, hijo de Christopher y Baillie, “Pero nosotros somos todo lo contrario. Queremos poner en relieve lo que El Señor de los Anillos no es”.

Cuando fueron invitados a reunirse con Peter Jackson, la familia Tolkien prefirió no hacerlo. ¿El motivo?

“Ellos han eviscerado el libro haciendo una película de acción para jóvenes de entre 15 y 25 años”, afirma Christopher con pesar. “Y parece que ‘El Hobbit’ será el mismo tipo de película.”

Tolkien se ha convertido en un monstruo, devorado por su propia popularidad y absorbido por el absurdo de nuestro tiempo”, observa con tristeza. “El abismo entre la belleza y la seriedad del trabajo y en lo que se ha convertido me abruma. La comercialización ha reducido el impacto estético y filosófico de la creación a nada. Sólo hay una solución para mi: volver la cabeza hacia otro lado.”

Como fan de los libros plenamente satisfecho con la adaptación realizada por el neocelandés me encuentro en un difícil aprieto a la hora de juzgar estas declaraciones. ¿Y vosotros?

Vía | Worldcrunch

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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