‘Capitán Harlock’, fastuoso espectáculo visual

Capitan Harlock ppal

Cuando hace unas semanas escribía sobre ‘Saint Seiya: Legend of Sanctuary’, comenzaba aquél artículo dando un repaso intenso a mi memoria coleccionista por cuanto la serie de Masami Kurumada, tanto en su versión aviñetada como en su contrapartida animada, habían sido parte fundamental del establecimiento definitivo del que esto suscribe como coleccionista de cómics. Y si bien me gustaría haber podido arrancar estas líneas de similares formas, lo cierto es que es imposible por una muy sencilla razón: el manga de ‘Capitán Harlock’ (editado en nuestro país por la extinta Glénat) no llegó a llamar mi atención en el momento de su publicación por haber casi abandonado la lectura de tebeo nipón a principios de este siglo (el cómo los retomé es otra historia) y del anime, emitido a principios de los ochenta, el recuerdo que guardo es tan sumamente vago que no serviría para poder establecer relaciones entre él y la cinta que hoy nos ocupa.

Con estas bases, el visionado de ‘Capitán Harlock’ era pues todo un enigma hacia el que me aproximaba con la única referencia de su muy normalita calificación en la IMDb (un 6,5 sobre 10 derivado de los votos de más de 5.500 usuarios) y de ese enardecido comentario vertido por James Cameron acerca de un filme que considera «una leyenda con una calidad sin precedentes». Resuelto dicho enigma tras dos intensas horas de visionado, las sensaciones hacia la cinta firmada por Shinji Aramaki son desiguales. Y lo son debido a que, si bien en lo visual (tal y como reza el titular del artículo) la producción es de esas que te dejará boquiabierto sí o sí en más de una, dos y tres ocasiones, en lo que se refiere a su guión, el filme deja bastante que desear, ofreciendo al espectador una suerte de montaña rusa en la que los valles terminan por pesar en exceso.

Capitan Harlock 1

Centrándonos primero en ésto último, es ‘Capitán Harlock’ una de esas producciones que podría haber dado en la diana de pleno de haber recortado (y mucho) un libreto que termina antojándose largo hasta decir basta. Ello es debido a lo mucho que la historia se centra en ciertos personajes tan poco interesantes como irrelevantes en el devenir de la trama por mucho que sirvan como respaldo emocional y justificación para las acciones de dos de los tres protagonistas, esos dos hermanos que terminarán enfrentados en una lucha que orbitará alrededor del Capitán Harlock y de sus denodados intentos por devolver una devastada Tierra a quienes fueron sus habitantes primigenios, una raza humana que se vió obligada a dispersarse tiempo ha por los confines del espacio y que anhela volver al planeta que la vio nacer.

Con esta premisa, resulta agotador que en lugar de centrarse en lo que realmente «mola», y jalonar las asombrosas secuencias de acción con un preciso desarrollo de personajes (que tampoco es que necesiten mucho más, la práctica totalidad de los mismos son estereotipos más que trillados), el libreto de Harutoshi Fukui y Kiyoto Takeuchi se entretiene en un «desgarrador drama humano» (léase esta afirmación con toda la ironía posible) que, cada momento que hace aparición, y no son pocos, manda el talante de espectacular entretenimiento palomitero al traste, lastrando el envidiable ritmo de la parte más agradecida de la producción hasta extremos provocar unas ganas locas de agarrar el mando y pulsar el fast forward como si no hubiera un mañana.

Capitan Harlock 2

El handicap que este peso muerto supone no arruina la función porque, afortunadamente, la vertiente de ciencia-ficción y acción de la cinta termina adquiriendo muchísima más relevancia y, en última instancia, consigue salvar los papeles del filme gracias a que esta faz más agradecida del metraje sirve de vehículo a unas secuencias de infarto: partiendo de un estilo de animación digital muy similar al de ‘Saint Seiya’ (y, por extensión, a las dos producciones que Square Enix puso en pie alrededor del universo de ‘Final Fantasy’) tanto los diseños de todo lo que vemos en pantalla, como la planificación y ejecución de las muchas set-pieces de combates espaciales que trufan las dos horas de duración hacen que el tránsito por la componente más ñoña de ‘Capitán Harlock’ quede completamente justificado.

Y aunque aquí, para finalizar, podría dar cuenta de forma más o menos elaborada de aquello que podréis encontraros de acercaros a tan fastuosa cinta, prefiero dejar libre de spoilers la crítica y daros la opción a que descubráis casi «vírgenes» un filme por momentos apabullante que, además, atesora en sus pretensiones un claro mensaje aleccionador sobre la conciencia medioambiental y el daño irreparable que nosotros, los humanos, estamos haciéndole a nuestra madre Tierra, entroncando así de pleno el filme en ese sesgo del género que busca algo más que ser un simple entretenimiento y trata de alzarse como un vehículo capaz de instilar ulteriores reflexiones en el respetable. Que lo consigue, es indudable, que no hacían falta 120 minutos para lograrlo, también.

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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1 Comentario

  1. A verla tocan, entonces. Apenas vi un tráiler, pero ya captó mi atención por lo excelente de su apartado visual y lo cuidadas que están sus animaciones. Si además tiene más que rascar bajo esa superficie, entonces estoy seguro de que disfrutaré como un enano.

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