Blade Runner [Cine Distópico]

Blade Runner Y finalmente llegamos al top del especial Cine Distópico. No dudo que muchos ya sabíais cómo iba a acabar, teniendo en cuenta que esta tenía que estar en la lista. Bienvenidos a Los Ángeles, 2019. Bienvenidos a Blade Runner.

Poco nuevo se puede contar sobre esta joya de la ciencia ficción, tan amada como odiada. Cualquier fan sabe que Ridley Scott la rodó basándose en el ‘Sueñan los androides con ovejas eléctricas’ de Philip K. Dick. Que la interpretación de Harrison Ford es un reflejo de su tremenda desidia por participar en el rodaje, lo cual era perfecto dada la nula motivación vital de su personaje, Deckard.

Que Rutger Hauer improvisó uno de los monólogos más celebres del cine. Que si bien Scott mutiló buena parte de la novela, la cinta la supera en dinamismo y oscuridad. Y que la versión vista en cines acababa con un descapotable cruzando un prado, lo que resultaba totalmente absurdo con la premisa de la película: hemos agotado La Tierra.

Blade Runner

La historia

Así que centrémonos en la primera versión del director, cuyos pequeños pero cruciales matices la hacen más coherente, y que representa un cambio más sustancial que las siguientes ediciones. Repasemos: Rick Deckard es un agente retirado, llamado de nuevo a filas por ser el mejor en lo suyo: “retirar” replicantes, seres creados con ingeniería genética, con aspecto humano, más fuertes e inteligentes, pero programados para vivir apenas unos años como esclavos. Varios Nexus-6 se han rebelado y han viajado a la Tierra, donde están prohibidos. Deckard debe retirarlos, un eufemismo para no decir “matarlos”.

¿En qué se diferencia un replicante de un humano? En que sus recuerdos son artificiales, están temporizados para morir, y en que no son capaces de empatizar, de entender los sentimientos. En eso se basa el Test Voight-Kampff, que mide pequeñas reacciones en el pulso y en las pupilas ante preguntas ilógicas, del tipo “Vas andando por el desierto y te encuentras una tortuga ninja boca arriba. ¿Por qué no la ayudas?”

Bueno, creo que he mezclado el Especial Distópico con el Especial Cels Piñol

Blade Runner

Se nos presenta por una parte a Deckard a la caza de replicantes, y a la tensa relación con Rachel, representante de la Tyrell Corporation, fabricante de los Nexus-6. También conoceremos a los Nexus rebeldes, sus motivaciones, sus planes, y su trato con J.F. Sebastian, un ingeniero genético condenado a permanecer en la Tierra, por no disponer de un ADN adecuado para mudarse a las Colonias.

Se nos plantea la duda de si Deckard es o no un replicante. ¿Es su apatía una falta de empatía? ¿Sus sueños con unicornios son una grabación? Así lo deja entrever el detective Gaff, al dejarle un unicornio de papel frente a su puerta. La duda persiste, cuando los créditos aparecen sobre una ciudad devastada, y no sobre un prado verde robado de ‘El Resplandor’.

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Un mundo destruido

El futuro distópico que nos muestra Ridley Scott es quizás uno de los más oscuros, pero a la vez más creíbles. La humanidad ha agotado los recursos naturales, y los más pudientes se mudan a colonias espaciales. La población asiática es mayoritaria. La ingeniería genética, usada sin medida y sin ética, ha creado mascotas a medida, esclavos a medida, y criterios de exclusión eugenéticos, en función de la pureza del ADN, similares a los de GATTACA.

De esta forma, sólo aquellos con un ADN adecuado pueden huir de una Tierra devastada hacia las colonias espaciales, donde podrán disfrutar de lujos, calidad de vida, y serviciales replicantes. Y mientras, millones de seres malviven en la inmundicia que han colaborado a crear, en las ruinas de unas abandonadas metrópolis que tanto deben a la visión de Fritz Lang.

Blade Runner

Quizás es la ausencia de una moraleja lo más demoledor del futuro distópico que se nos muestra. Es tarde, no hay vuelta atrás. Hemos destruido el mundo y sólo nos queda abandonarlo y buscar nuevos lugares que colonizar. Para los ciudadanos del 2019, no hay futuro. ¿Podremos los de 2009 detenernos a tiempo?

Con Blade Runner llegamos al final de uno de los especiales a los que más esfuerzo y tiempo hemos dedicado. Sabemos que muchas películas se han quedado fuera. En el próximo y último artículo del especial, comentaremos el resto de películas que se quedaron fuera del corte, y otras que también estuvimos barajando.

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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