Battlestar Galactica: Más oscura que un agujero negro

Han pasado cuatro décadas desde que la guerra con los Cylones sacudió a la humanidad y sus doce colonias. Los robots que una vez fueron nuestros sirvientes parecen haberse esfumado sin volver la mirada atrás y Galáctica, el más antiguo de los cruceros de la flota, está a punto de ser enviado al desguace. Pero algo ocurre: los Cylones no se habían marchado después de todo, tan solo han evolucionado y aunque siguen siendo seres artificiales, ahora caminan, hablan y hasta se parecen a nosotros. El ataque nos coge por sorpresa y la raza humana parece perdida ante un enemigo incansable que ha logrado infiltrarse entre nosotros y que solo ansía una cosa, destruirnos.

Battlestar Galactica no es un remake de la serie original, tampoco es una secuela, es la reinvención del space opera, la más oscura de las historias de ciencia ficción aderezada con algunos reflejos de nuestra actualidad, unos estupendos efectos especiales y un reparto de lujo: Edward James Olmos (Almirante Adama), Mary McDonnell (presidenta Laura Roslin), Jamie Bamber (Capitán Apollo), Katee Sackhoff (Starbuck)… Todo un despliegue que, a riesgo de ser linchado por los más puristas, ha logrado lo que la serie original de los 70 no pudo: despegarse de la larga sombra de Star Wars para reclamar su propia identidad.

Si aún no habéis disfrutado de sus delicias, tenéis que saber que la serie acaba de alcanzar su cuarta y última temporada en los EE.UU. (y la cosa está que arde). En nuestro país, las tres primeras se encuentran editadas en DVD junto al piloto de la serie (Battlestar Galactica: La Miniserie), mientras que la emisión de la cuarta temporada ya ha sido confirmada para el próximo otoño en el canal Sci Fi.

Sitio oficial | Battlestar Galactica
En ¡Vaya tele! | Un primer vistazo a la cuarta temporada de Battlestar Galactica

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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