Análisis: El Caballero Oscuro te espera

El Caballero Oscuro

Llegamos al cine un par de minutos tarde. «Dos para la sala dos». La taquillera hace una llamada: «Enciende la sala dos». Nos miramos, y vemos la pantalla de asientos libres mientras la estrenan con los nuestros. Al entrar los trailers han empezado, pero todas las butacas de la grada piden que alguien las use. Antes de que salga el logo de DC Comics empiezan a entrar otros. Finalmente, seremos unos diez los que disfrutemos de una colosal película, pero sabemos que el nuestro es un caso extraño, que a menos que conozcas un cine casi secreto como nosotros, va a estar difícil encontrar entradas durante bastantes días.

Es complicado describir todas las sensaciones que produce la cinta. Pero la que quizás destaca es la del agobio, la necesidad de una pausa, de un respiro, pero Christopher Nolan es inmisericorde, y te lo niega, y minuto tras minuto la acción te inunda, y minuto tras minuto tratas de anticiparte a cuál va ser el siguiente golpe de El Joker, y a igual que Batman no puedes. Porque el ritmo es brutal, y en los momentos de calma estás en tensión, porque desde el primer momento tienes claro que no va a haber descanso.

El Caballero Oscuro

Nolan pasa de introducciones, ya perdió demasiado tiempo en Batman Begins con eso. A lo Cecil B. Demille, empieza con un terremoto y a partir de ahí va subiendo la acción. Y coincido con la crítica que hizo mi compañero Rodrigo: aunque el elenco está perfecto, esta cinta es de El Joker, y El Joker es Ledger. Lo vi totalmente abstraído del lamentable final del actor, porque no veía a un actor por ninguna parte. Sólo estaba El Joker. Así que tengo claro que las alabanzas que recibe hubieran sido las mismas si no hubieran sido póstumas.

No he hablado de la calidad técnica. Ya recibirá los oscars correspondientes, todo apunta a que va a monopolizar la ceremonia.

Pero tengo que buscarle fallos, porque si no mi crítica sería una más de tantas que bendicen y ensalzan El Caballero Oscuro. Dentro de la imprevisibilidad, es algo previsible: No se sabe cuál va ser la próxima locura de Joker, pero una vez que la conocemos, no es difícil saber cómo se desarrollarán los acontecimientos. Pero Nolan sabe que es un punto débil, y en un par de ocasiones rompe el esquema previsto.

El desarrollo del personaje de Dos Caras también me pareció algo débil, pero una dedicación mayor de tiempo hubiera alargado la película más allá de lo razonable. Y excluirlo hubiera dado como resultado una obra incompleta. Me vale así.

Como cierre, te digo a ti que lees ZonaFandom, que tienes una entrada con tu nombre, esperando en algún cine a que pases por taquilla y te hagas con ella. El Caballero Oscuro te espera, y no tenemos suficientes estrellitas post-apocalípticas para valorar la impresión que nos está dejando esta magistral entrega de Batman.

En ZonaFandom | El análisis de Rodrigo Fernández

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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