‘Acero Puro’, curiosa mezcla de drama familiar y acción robótica

‘Acero Puro’ (Real Steel) me causa sensaciones enfrentadas y de momento no he logrado decidir si apostar por ella o hundirla en la misma mediocridad de la que acuso y acusaré ante cualquier jurado a la pobre adaptación de ‘Astroboy’ realizada por Imagi. Algo no termina de olerme bien, pero desconectaré por un momento mi sentido arácnido para ver este tráiler con los mismos ojos que disfrutaron en otro tiempo de la mejor tradición hollywoodense de cine familiar de ciencia ficción.

Protagonizada por Hugh Jackman, un boxeador fracasado que pierde la posibilidad de ganar un título cuando poderosos robots de 90 kilos y más de dos metros de altura comienzan a competir transformando el boxeo en un deporte de alta tecnología. Convertido en un promotor de poca monta, Charlie sobrevive ensamblando robots de bajo costo, a los que apunta en peleas del circuito amateur. Finalmente, cuando esta situación toca fondo, Charlie se asocia con su hijo Max (Dakota Goyo) para construir y entrenar a un auténtico robot campeón.

La película se estrenará el 2 de diciembre y cuenta con el aval del director Shawn Levy, particularmente hecho al género con cintas más o menos divertidas como las dos partes de ‘Noche en el Museo’ o ‘Recién casados’ (Brittany Murphy, descanse en paz). DreamWorks parece tener una fuerte confianza en su éxito y los rumores apuntan a que han encargado a su guionista, John Gatins, el libreto de una secuela.

Real Steel Acero Puro

Real Steel Acero Puro

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Miguel Michán @miguelmichan

He visto más películas de ciencia ficción y terror de las que mis padres deberían haber permitido. He pasado noches en vela encarnando a un poderoso mago neutral malvado. He llorado con algún que otro juego de Square. Y hasta llegué a convertir mi pasión por el manganime y la cultura japonesa en una forma de ganarme la vida cuando, en Noviembre de 2000, creé Shirase, una revista especializada que dirigí durante tres años mientras colaboraba en las revistas Dokan y Minami. Así que sí, puede decirse que llevo con orgullo eso de ser un friki como la copa de un pino. ¡A mucha honra!

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