‘3 minutos’, un corto sencillo e impactante

‘3 minutes’ es un corto del realizador Ross Ching, que apenas lleva dos días publicado en la red. La premisa es sencilla… un almacén, un tipo con con un cronómetro y gafas oscuras, y un chaval con pinta de nervioso:

Tienes tres minutos

Y la acción comienza. El escenario es un área de almacenaje de planchas de mármol. Recuerdo cuando recorrí varios lugares como este buscando mármol para mi casa (aunque al final no puse ni un sólo centímetro cuadrado), es fácil sentir la tensión de recorrer pasillos estrechos, rodeado de bloques de piedra. Ah, cuando menos te lo esperas, ¡PLACA!, giro argumental, a lo Shyamalan.

No tiene subtítulos, pero tampoco los necesita. La realización del corto es impecable. La iluminación, los ángulos de cámara, los efectos especiales… atentos al detalle de los reflejos en las planchas de mármol pulido. Quizás el tema esté un poco visto, lo sé, pero me ha parecido que destaca por encima de la media. ¿Qué opináis?

Vía | infinityxd
Sitio oficial | Canal en Vimeo de Ross Ching

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Alkar @bidorto

Vivo en las afueras de Málaga. El tiempo que me deja libre mi trabajo como analista acústico me gusta dedicarlo a la subcultura. No recuerdo cuando empecé a leer cómics pero por casa, en Jerez, siempre hubo tomos de Asterix y grapas de Mortadelo. Lo que realmente me abrió a la cultura alternativa fue una partida de Star Wars d6. Al poco estaba en la reunión inaugural del Club Dragom, en Jerez. Gracias a este grupo montamos varias jornadas y pude probar de todo: MERP, Rolemaster, Ragnarok, Runequest, AD&D, La Llamada de Cthulhu, Cyberpunk, Vampiro, Lobo, Mago, Fanhunter, Shadowrun, Mutantes en la sombra, Magic, Battletech, Mechwarrior, Warhammer… hasta ¡Niños!, El Juego de Rol de los Niños de Goma. En esa época me volví irremediablemente Tolkiendili, y adicto a la literatura épica y fantástica. Poco antes de mudarme a Málaga me presentaron a Pratchett, y comenzó la caza de ejemplares descatalogados en ferias de ocasión. Increíblemente, encontré a una malagueña que, sin ser rolera, comparte muchos de mis gustos y hace chistes sobre la Patrulla X. Aceptó casarse conmigo, aunque no me dejó cortar la tarta con Nársil. “Mola, pero es un muy grande. Quizás un sable de luz…”

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