’12 Monos’ [Cine distópico]

12 Monos

Es algo complicado hablar de ’12 Monos’ y su visión distópica del futuro. Esto se debe a dos simples razones: el futuro se muestra materialmente poco y en realidad no es del futuro de lo que habla en esta película, sino de la locura vista a través de la amenaza de un futuro apocalíptico y la aparente imposibilidad de evitarlo. Y si hablamos de locura, hablamos de uno de los directores más alocados que se puede encontrar hoy en día, el Terry Gilliam, famoso desde que formó parte de los maestros Monty Python.

Anteriormente, mi compañero Albertini habló de ‘Brazil’, otra de las obras de Gilliam que mostraban un futuro distópico realmente cargante. En ’12 Monos’ el futuro mostrado es algo más convencional aunque no por ello menos espectacular y sobre todo menos premonitorio. En el futuro de ’12 Monos’ la humanidad ha sido increíblemente mermada por un misterioso virus para el cual no existe cura alguna. Los supervivientes de la pandemia global se han visto obligados a subsistir bajo tierra, donde intentan encontrar una solución para subsanar o evitar el presente que les ha tocado vivir.

12 MonosLa solución a tan magno problema pasa por viajar en el tiempo hasta el pasado e impedir la propagación del virus, el cual es una terrible obra creada por un grupo eco-terrorista denominado 12 Monos. James Cole, interpretado magistralmente por Bruce Willis, es el pobre pringado que deberá viajar al presente para intentar evitar la apocalíptica masacre por sus propios medios. Sobra decir que prácticamente en el mismo momento que pisa nuestra época el pobre James es tomado por un loco e ingresado en una institución psiquiátrica de corte casi medieval.

A partir de aquí, como he mencionado antes, la historia se aleja de ese futuro distópico que pasa a un segundo plano convirtiéndose en la fuerza que mueve a los personajes, James y su psiquiatra Kathryn Railly (Madeleine Stowe). Mención aparte merece Brad Pitt, en la que personalmente considero mejor interpretación de su vida (junto a la de Tyler Durden) como Jeffrey Goines, jefe del grupo de los 12 Monos.

Estos tres personajes pivotan alrededor del mencionado futuro, ya sea por miedo al mismo o por la simple ignorancia ante la hecatombe que se intenta evitar en la película. Pero como decía, la acción transcurre en el presente, lejos de ese futuro, y el conflicto pasa a estar en las mentes de los personajes, menos en la de Jeffrey que ya tiene bastante con lo suyo, y es aquí cuando Gillian disfruta de verdad, transmitiendo la locura desde los protagonistas al propio espectador el cual ya confunde el futuro escrito con la contagiosa demencia de James.

12 Monos

Si damos un salto temporal y viajamos a ese futuro apocalíptico, se puede comprobar que algunos quizás no lo verían así, empezando por los equivalentes reales al grupo de los 12 Monos, si por desgracia existen. En el futuro de ’12 Monos’ sólo el género humano se ve afectado por el mortal virus liberado por los eco-terroristas, por lo tanto se cumple en cierta manera el “sueño” de los defensores más radicales (dentro a su vez del grupo más radical) del medio ambiente, eliminar al hombre de la faz de la tierra, el peor enemigo de la naturaleza.

No voy a decir que sea una teoría equivocada, nadie cree que si el hombre desapareciera de la noche a la mañana el mundo seguiría igual, al contrario, se recuperaría paulatinamente. Pero el daño más grave, el que en realidad afecta a nuestra civilización y por el cual consideramos apocalíptico este futuro es nuestra propia eliminación y posterior confinamiento a las entrañas de la tierra. Poco distingue a este indeseable futuro de otro en el que la mayor parte de la superficie del planeta fuese arrasada, si hablamos de los efectos sobre la raza humana por supuesto.

12 Monos

Así que el futuro que nos pone Gillian delante de la mesa ciertamente está abierto al debate. ¿Sería tan malo para el planeta? Para nosotros está claro que sí, pero para la vida en la tierra quizás no. Si cito las palabras de Ian Malcolm en ‘Parque Jurásico’, la vida de abre camino, y quizás, por una casualidad del destino, tras una posible (y no deseada) erradicación de la raza humana, la vida del hombre pueda volver a germinar y volver a evolucionar, y lo más deseable, aprender de todos nuestro errores.

Oh, y casi se me olvida, si no habéis tenido la suerte de poder ver ’12 Monos’ no sé a que estáis esperando la verdad. Garantizo casi al cien por cien que no os dejará indiferente y es también muy probable que se convierta en un clásico personal, como me ocurrió a mi.

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Roberto Pastor @Roberto_Pastor

Hijo de Dragon Ball, consumidor de manga y anime junto a otros instrumentos de diversión como el cine y los videojuegos. La treintena me ha traído más sensatez pero no menos diversión, o al menos eso es lo que quiero pensar. Geográficamente me sitúo en San Vicente del Raspeig (Alicante).

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